Kuta Lombok: Playas, surferos y gusanos marinos.

Lombok significa chile en Bahasa Indonesia (el idioma mayoritario en Indonesia). Un cultivo y alimento clave en todo el sudeste asiático, que remarca elegantemente el carácter de esta isla: dominada por el hombre, que ha ido conformando el paisaje a golpes de azada y yuntas de bueyes, pero a su vez vigilada de cerca por las impredecibles fuerzas de la naturaleza; El fuego latente del volcán Rinjani, las vivas corrientes provocadas por la colisión entre Pacífico e Índico, las lluvias monzónicas que pueden borrar del mapa una aldea en cuestión de minutos. Un paraíso en un equilibrio inestable, donde los locales saben sacar partido al arte de medrar al filo de la navaja; Se convive sin problemas con las fuerzas demoniacas, los fantasmas y espíritus son un miembro más que nunca abandona el lecho familiar. El animismo, el culto a la naturaleza sigue presente, a pesar de los rezos islámicos y las abluciones. Los Sasak son la etnia dominante junto con los Balineses, que poco a poco han ido colonizando Lombok desde la vecina isla. A pesar de las diferencias religiosas (Los Balineses son hindúes, los Sasak musulmanes), la cercanía geográfica manda, y hay más puntos en común en ambas etnias de lo que uno podría pensar a priori. No hay más que ver su arquitectura civil, sus embarcaciones, su lenguaje o su vestimenta. Muchas tradiciones y leyendas parten de un remoto punto de origen común o bien se han ido influenciando mutuamente con el paso de los siglos. No en vano apenas veinte kilómetros de océano separan ambas islas por su parte más estrecha, aunque son millas naúticas de extrañas y gigantescas corrientes y gran profundidad. La línea de Wallace, descubierta en 1859 por el naturalista del mismo nombre, es un límite biogeográfico de transición entre la fauna y flora Indo malaya y la Australiana y pasa por aquí. Este estrecho sirvió de barrera natural entre ambas ecorregiones, incluso durante las glaciaciones del Pleistoceno, en las que el nivel del agua era tan bajo que Java, Bali y Sumatra estaban comunicadas por lenguas de tierra con el sudeste asiático continental.

Arrozales en Lombok, ¿o era Bali?

Si uno quiere disfrutar del Lombok más auténtico, de la herencia cultural del pueblo Sasak y del paisaje genuino de esta isla, lo más recomendable es evitar Mataram (la capital) y alrededores (Costa Noroeste, Sengiggi y Gili Islands), que aunque interesantes, están regidas por el paso que marca la muchedumbre y el turismo de playa masivo. La región Norte está ocupada por el volcán Rinjani (3726 metros), que bien merece una escapada (en dos días se puede llegar fácilmente a la caldera situada a unos 2600 metros), si las lluvias y desprendimientos lo permiten. Al sur se extiende una planicie donde parches de bosque semiárido tropical se alternan con cultivos variados y el sempiterno arroz, que te acompaña a cada paso que das en estas latitudes. La costa Sur y Sureste son la región más seca y despoblada y también la menos visitada, aunque posiblemente sea junto con el monte Rinjani lo más espectacular de la isla.

El centro neurálgico de la costa Sur es Kuta, que al contrario que su hermana Balinesa, anegada por la hipnosis del dinero fácil y las infraestructuras masivas, mantiene un aire muy asilvestrado. El surf ha transformado el pueblo, por supuesto, pero más allá de hoteles, restaurantes, puestos de arreglo y alquiler de tablas y algún mercado ambulante de ropa “made in China” mezclada con algo de tejidos y bisutería local, la gente sigue a lo suyo, haciendo su vida. Gran parte de la actividad económica está focalizada en la agricultura, ganadería y artesanía variada. La sensación es que han sabido metabolizar la industria turística dentro de su cultura y no al contrario. La popularidad de esta zona es palpable, en determinadas épocas del año es fácil encontrar olas descomunales y el aeropuerto internacional de Lombok se encuentra a una escasa hora de camino. Muchos australianos, cansados del bombo y el platillo de Bali, han elegido este destino como nuevo edén del surf, y la región comienza a tomar notoriedad mundial gracias a internet, el boca a boca, y las guías de viaje.

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Vistas de la bahía de Kuta

Repetimos, esto no es Kuta Bali; No hay turismo de diseño, no hay lujo sofisticado, no hay apenas vida nocturna. Pero no le hace falta. Aquí se viene a surfear, a disfrutar del colorido ambiente rural que recrean sus habitantes, a tocarse la barriga con una cerveza en la mano o a recorrer en moto su interminable costa. Porque amigos, y aunque a día de hoy sea ya un secreto a voces, el sur de la Isla de Lombok alberga alguna de las mejores playas de toda la región. Son por lo general amplias, donde se alternan acantilados y promontorios con ensenadas abiertas. El agua es rebelde aquí, las corrientes son traicioneras y seguramente esto haya contribuido a su relativo bajo flujo de visitantes. La misma playa de Kuta ya merece la pena. Una extensa bahía de agua limpia, donde la arena dorada se hunde bajo tus pies. Al atardecer se llena de locales paseando, parejas de jóvenes retándose con la mirada, se oye el crepitar de las barbacoas asando satay, los adolescentes gritan y fanfarronean, tirándose al agua desde una roca cercana, los niños sonríen corriendo sin descanso y los padres observan de lejos, sin miedo.

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Lo mejor que uno puede hacer para recorrer la zona es, como no, alquilarse una moto. Aquí se acompañan de un curioso suplemento metálico para acomodar una tabla de surf, ingeniosamente soldado a un lateral y que hará las delicias de los amantes del bricolaje casero y el DIY. Hay una carretera que recorre toda la región paralela a la costa, así que la dirección y el límite de distancia se lo pone uno mismo. Lo ideal es dedicar, si se puede, un día a la parte este y otro a la oeste. Al oeste el trazado, sinuoso, es un aliciente del paisaje más. Subidas y bajadas pronunciadas, destellos de verde y mar merecedores de una parada en el camino. Las playas más conocidas son Muwun, Tampa y sobre todo Mawi. En esta última los mafiosillos locales, tan arraigados en Indonesia, obligan a pagar una tasa a las motocicletas para acceder, y además se han dado casos de robo de motos. Olvidan que los turistas no somos entes aislados, y que nos comunicamos entre nosotros. Así que empeñados en repartir justicia divina decidimos castigar esa mala práctica y no visitar Mawi, a pesar de las recomendaciones. Que aprendan a tratarnos mejor. Por desgracia este comportamiento mafioso se está expandiendo rápidamente a otras playas conocidas de la zona, aunque con dejar la moto al lado del “aparcamiento” (un solar cercado con cuatro palos) es suficiente. Según consultamos, este tipo de espacios no están autorizados, los locales no pagan, y por supuesto no ofrecen ningún tipo de servicio, por lo que consideramos que pasar por el aro aunque no suponga un desembolso importante por nuestra parte es contraproducente para el desarrollo del turismo local y la percepción del país que los viajeros tienen a la salida de éste. Ya hemos insistido en otras entradas del blog, nos negamos a sufragar una práctica que sólo beneficia a unos pocos y acarrea conflictos y malentendidos tanto para locales como para viajeros.

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Una moto y arreando!

Pasando Mawi, se encuentra Selong Belanak, dentro de una bahía que incluye ésta y otras tres playas de más complicado acceso. Podemos decir sin ánimo a equivocarnos que es la playa más hermosa que hemos visitado desde que desembarcamos en esta parte del mundo. La arena es blanca y fina como la harina, el agua se extiende cristalina y llena de vida a lo largo de cientos de metros, donde uno puede avanzar sin miedo a no hacer pie. El panorama es evocador: rodeada de vegetación, barcos tradicionales multicolor y unos cuantos chiringuitos sencillamente integrados que ofrecen bebidas y algo de comer sin devorar el entorno. Puedes pedir un pescado de la misma bahía (raya, bonito, caballa…), hecho a las brasas por las mujeres Sasak, pedir un plato de arroz con sambal (salsa picante hecha con chile, especies y tomate fresco) y una cerveza, y disfrutar de una comilona en primera línea de playa a un precio ridículo. Dificil superar esto.

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Selong Belanak. Las imágenes hablan por si sólas

Hacia el este la carretera es más plana y no va tan paralela a la costa. La playa más conocida es la de Tanjung Aan, famosa por su arena que asemeja a granos de pimienta, que no es más que el resultado del lavado y erosionado intenso del coral y demás bichitos calcáreos de los arrecifes cercanos por parte del océano. Si se sigue en la misma dirección se llega a las aldeas de pescadores de Gerupuk y Awang, donde se puede coger un barco para ir a la bahía de Ekas, otro paraíso surfero. Si uno busca aventura de verdad y alejarse hacia donde prácticamente no llega nadie recomendamos la península de Pemongkong, al sur de Jerowaru. Es la punta más al sureste de la Isla, decenas de playas solitarias y cero construcciones, algunas ni tienen nombre en los mapas. Entre todas destaca la Pink Beach o Pantai Tangsi, donde al atardecer y en condiciones de luz adecuada la arena de la playa refulge en un espléndido rosa marmóreo, resultado de la condición de la roca cercana que bordea la costa.

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Arena de la playa de Tanjung Aan

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Tanjung Aan

Como alternativa a la moto, desde la playa de Kuta hacia el este se puede hacer una ruta de unas tres horas paseando por la orilla, para llegar a la zona conocida como Pantai Seger o Putri Nyale, una playa rodeada de acantilados con vistas cautivadoras a la bahía, donde tiene lugar una de las fiestas más interesantes de toda Indonesia. Coincidiendo con el calendario lunar, a finales de febrero se produce un fenómeno natural asombroso: unos gusanos marinos de género Palolo, que normalmente suelen llevar el resto del año una existencia anónima escondidos en agujeros y rendijas de los arrecifes, se sincronizan para metamorfosearse; Una parte de su elongado cuerpo se transforma en un apéndice lleno de esperma o de óvulos denominado epitoke, que posee cierta libertad de movimientos e incluso va armado de unos ojos primitivos que son sensibles a la dirección e intensidad de la luz. Durante la luna nueva, los gusanos, en una especie de orgía incontrolada multitudinaria, liberan cientos de miles de epitokes a la superficie, produciéndose un evento de reproducción masiva. Esta estrategia tiene un sentido evolutivo lógico: mediante la freza simultánea se consigue por un lado disminuir la presión de depredación, de tal manera que con la suelta solapada de epitokes se consigue saciar a los posibles depredadores con un bajo porcentaje total de pérdidas. Por otro lado permite aumentar las probabilidades de encuentro y fertilización de los óvulos. Algunas playas se transforman en una auténtica sopa de esperma asegurando el éxito de la futura descendencia.

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Putri Nyale, desde los acantalidos de Seger

Estos gusanos se distribuyen principalmente por Lombok y Sulawesi (Indonesia) y en ciertos archipiélagos del Pacífico como Samoa, Vanuatu o Fidji. En cada una de las regiones ha aparecido una ritual de fertilización humano asociado con este acontecimiento. En todos los casos, los gusanos se consumen como medio para adquirir diversas cualidades, como fecundidad, potencia sexual o buena salud. En el caso de Lombok, el ritual se denomina Bau Nyale y se celebra en los alrededores de esta bahía, la llamada Putri Nyale. Nyale es el nombre Sasak con el que se conoce a estos gusanos. Putri significa princesa. La leyenda cuenta que una antigua familia real buscaba un pretendiente para casar a su hija, la heredera al trono. La princesa era bellísima y el territorio a gobernar era amplio y muy jugoso, por lo que se presentaron cientos de pretendientes. Durante varias semanas los candidatos estuvieron mostrando sus mejores habilidades, tratando de convencer a la princesa para que los eligiera como consorte. Su padre, hastiado por la espera, la obliga a tomar una decisión antes de que el sol cayera ese mismo día. La princesa, cansada del acoso de los pretendientes y con el miedo a que la decisión desembocará en una guerra por hacerse con el trono que afectara a sus súbditos, decide arrojarse desde el acantilado de la bahía de Seger, no sin antes prometer a su pueblo que les resarciría de su desaparición y que volvería una vez al año para ayudarlos. Se cuenta que los gusanos Nyale son el regalo de la princesa, incluso que son restos de su cabello; Un alimento mágico que es recibido como maná del cielo y que permite que la fertilidad del pueblo Sasak y la de sus cosechas nunca mengüe. Alrededor de esta leyenda y de la reproducción masiva de los Nyale se ha creado un festival cuyo momento culminante coincide con el sábado en torno al periodo de la freza anual. Comienza con el Pantum, un tipo de poesía tradicional donde los jóvenes rivalizan entre ellos para ganarse el favor y la admiración de las mujeres. Para los Sasak, de fervientes creencias musulmanas, unirse al Pantum es una oportunidad única de flirtear y llamar la atención, y a menudo es el paso previo al compromiso y posterior casamiento para las familias más tradicionales de Lombok. A continuación se hace la representación teatral de la leyenda de la princesa Nyale, que suele durar hasta el atardecer. Poco a poco miles de personas van tomando posiciones alrededor de la playa. Nunca se sabe a qué hora aparecerán los Nyale, pero suele coincidir con la bajada de la marea viva. En un momento determinado comienza el frenesí y los locales, alumbrados con luces y redes se lanzan a la caza del gusano, que posteriormente se consume, normalmente al vapor, frito o en un guiso con especias denominado Pepes Nyale. Los que lo han probado dicen que estan deliciosos, algo parecido al caviar (!¡). El momento culminante es cuando los sacerdotes Sasak se introducen en el agua y en función de la cantidad y calidad de los Nyale de ese año predicen como serán las futuras cosechas de arroz y otros cultivos.

Momento álgido del Bau Nyale. A comer gusanitos! Fuente: http://palingindonesia.com/bau-nyale-mitos-yang-jadi-tradisi-budaya-lombok/

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Pantai Seger con marea alta. A lo largo del espacio entre los arrecifes y la orilla se desarrolla en febrero la caza del Nyale

No nos negareis que antropológicamente es un tema fascinante: a partir de un fenómeno de la naturaleza que en su origen pudo ser una fuente de calorías imprescindible para el desarrollo de las sociedades primitivas de Lombok, se ha creado un ritual que en un contexto mitológico, consigue explicar la relación cíclica entre la fertilidad marina, la humana y la de los cultivos terrestres. Una manera sencilla de mostrar la interdependencia entre el ser humano y los distintos ecosistemas de este planeta, algo que a muchos “hombres blancos” todavía les cuesta trabajo meterse en la mollera. Algunos incluso están desaprendiendo los que sus padres y abuelos daban por hecho.

Así que si habéis conseguido llegar hasta aquí creo que no hay mucho más que decir: playas, surf, naturaleza y rituales que se pierden en la noche de los tiempos. Kuta y Lombok no os defraudará, os lo aseguramos.

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Atardecer en Kuta

Miguel & Lu

 

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2 Respuestas a “Kuta Lombok: Playas, surferos y gusanos marinos.

  1. Me gustó leer el artículo.
    Simplemente que el hecho de que la primera frase sea errónea, puesto que Bahasa no es el idioma mayoritario en Indonesia, sino que Bahasa significa Idioma.
    A saber; en Indonesia se habla Bahasa Java, Bahasa Bali, Bahasa Sasa, y cierto es que Bahasa Indonesia es le lengua creada para unificarlas a todas y asi favorecer su comunicación.
    No se puede empezar un artículo con tal error puesto que todo lo que sigue lleva a la duda de lo certero en lo explicado.
    Cuidado cuando confirmamos hechos sin conocimiento.

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