Caminando por Vietnam (III). Los cerros kársticos de Ninh Binh

Los alrededores de Ninh Binh parecen sacados de un capítulo de Bola de Dragón. Si pertenecéis a alguna de las generaciones de jóvenes que hemos sido criados merendando con esta mítica serie seguro que recordareis la canción de inicio de las primeras temporadas. Cuando Son Gokuh era todavía un chaval entrañable e ingenuo, y el humor y la comedia estaban por encima de la violencia y los combates interminables en los que poco a poco fue derivando la serie.

Por si sois de generaciones anteriores o habéis vivido en una cueva en los últimos 30 años os dejo un vídeo con el temita de marras. (Se ve el paisaje del que hablo a partir del 00:15 y también del 00:55)

Las formaciones elevadas en las que se inspiran estas imágenes que pariera hace ya décadas la fantasía desbordante de Akira Toriyama son el resultado de un proceso geológico bastante complejo. Básicamente (y que me perdonen los expertos por mi extrema simplificación), debido a fenómenos de disolución química de un determinado tipo de rocas (lo que se conoce como proceso kárstico), se produce la erosión y disgregación de éstas últimas. En las primeras etapas de este proceso la disolución de las rocas forma grutas, simas y cañones, así como las famosas estalagmitas y estalactitas. Pero si el proceso de erosión continúa durante millones de años, puede llegar un momento en que esas cuevas o cañones colapsen o se derrumben, dando lugar a un tipo de paisajes como el de Ninh Binh, donde vertiginosas y masivas estructuras se esparcen en medio de una planicie aluvial como mudos testigos de lo que una vez fuera toda una cordillera. La fuerza del agua, aunque imperceptible a nuestra escala temporal humana, es implacable. Hasta el punto de poder acabar con toda una montaña. Pacientemente. Excavando las entrañas de la tierra gota a gota.

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Formaciones kársticas de Ninh Binh

Vietnam, debido a su naturaleza geológica, es abundante en formaciones kársticas. Tanto en cuevas como en este tipo de promontorios aislados, llamados en español mogotes. Los más famosos de todos son sin duda los mogotes marítimos de Halong Bay, aunque sus primos terrestres, los de Ninh Binh, no les andan a la zaga. Los alrededores de Ninh Binh además, suman a su paisaje una interesante cultura e historia. La cercana ciudad de Hoa Lu fue la capital de Vietnam durante los siglos X y XI y conserva una ciudadela y templos de esa época y posteriores.

Si encima añadimos a todo esto el hecho de que Ninh Binh se encuentre a tan sólo 90 kilómetros al Sur de Hanoi, no es de extrañar que sea uno de los destinos más populares para todos aquellos extranjeros o locales que visitan el norte de Vietnam. En reconocimiento al paisaje natural y herencia cultural e histórica única que representan, en 2014 consiguieron el reconocimiento de la UNESCO, que declaró toda la región como Patrimonio de la Humanidad.

Nosotros, debo reconocerlo, realizamos una visita exprés. En nuestro camino hacia la costa desde Mai Chau, dispusimos tan solo de un dia y medio para así no comprometer la visita a la isla de Cat Ba y la bahía de Halong, a las que le teníamos muchas más ganas. Aunque nos encantó, fue quizás insuficiente para disfrutar con detenimiento de todas las joyas que atesora una de las provincias más pequeñas y con más historia de todo el país. Como ya tenemos una más que dilatada experiencia en visitar templos y ruinas por todo el sudeste asiático, y en base a las opiniones de otros viajeros, decidimos centrarnos en la parte más natural y no incluir dentro de nuestro recorrido la ciudadela de Hoa Lu y el templo budista de Bai Dinh, uno de los más importantes de todo el norte de Vietnam. Esta entrada pues se centra en los mogotes y las cuevas que salpican toda la región, y cuyo paisaje es el resultado de más de 240 millones de años de interacción del agua con los minerales de esas rocas.

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Básicamente hay dos formas de conocer los alrededores. Una es paseando en bicicleta o en moto por la multitud de caminos y carreteras que jalonan y atraviesan el paisaje kárstico. La otra son los paseos en barca por el río Ngo Dong, que es de largo la atracción turística más visitada de Ninh Binh. Los dos puntos de acceso al río son Tam Coc y Trang An; dos recorridos en barcas de remos a lo largo de este espectacular entorno, manejadas mayoritariamente por mujeres de asociaciones locales. El rio serpentea a través de cerros voluminosos con forma de campana o de torre, que parecen surgir como por arte de magia en medio de las orillas donde se cultiva arroz. Tam Coc significa tres cuevas (debido a la existencia de tres grutas que se atraviesan durante el recorrido) y es la infraestructura turística más antigua. Debido al éxito de este paseo, en el año 2006 se realizaron las modificaciones pertinentes para hacer otro similar en el área de Trang An, unos 10 kilómetros río arriba de Tam Coc.

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Paseo fluvial por Tam Coc

Cuando uno empieza a buscar información sobre el territorio, lo primero que le llama la atención es la guerra que hay montada en diversos blogs y páginas de viajes acerca de si es mejor visitar Trang An, Tam Coc o las dos. Un debate a nuestro juicio que aunque interesante, para nada es concluyente. Todo va a depender de tu predisposición y de la experiencia personal de cada viajero. Hay sin embargo algunas variables a tener en cuenta a la hora de elegir uno u otro recorrido. La primera de todas es la duración. Trang An es un poco más largo, llega casi a las tres horas en comparación con las dos horas escasas de Tam Coc, y al ser más moderno las barcas son más cómodas. De precio andan aproximadamente igual, aunque las barcas en Trang Ang tienen más plazas y si sois un grupo numeroso podéis compartir gastos. Tam Coc, a juicio de muchos, está siempre mucho más atestado de gente. Como curiosidad, sólo en Tam Coc las mujeres reman con los pies, con una técnica asombrosa que les deja las manos libres para otros menesteres, como por ejemplo chatear por el móvil o intentar que compres bebidas y textiles supuestamente hechos por ellas o alguno de su familiares.

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Y ahí radica precisamente otro problema que se menciona en Internet con frecuencia: los barqueros y personal de Tam Coc están mucho más maleados por el turismo que los de Trang An. Al llevar más tiempo lidiando con todo tipo de visitantes son mucho más descarados y antipáticos. Incluso te abordan desde otras barcas cuando menos lo esperas para venderte lo que sea o hacerte fotos que luego te quieren cobrar a la salida. Tampoco hay que ponerse muy nervioso con este tema, simplemente con un no (a veces varios, si son muy insistentes) y una sonrisa, como ocurre en el resto del sudeste asiático, te dejarán en paz. Aunque podemos entender que haya gente que prefiera Trang An para evitarse el agobio y el rollo de caza al guiri. En Trang An, también hay que decirlo, debido a la manía que tienen los asiáticos en poner ladrillos o escaleras en entornos naturales que no los necesitan, han modificado algunas cuevas del recorrido con cemento y otros materiales, lo que le resta autenticidad al conjunto. Por cierto, sería interesante conocer la opinión de la UNESCO acerca de enyesar la pared de una cueva patrimonio de la humanidad o agrandarla para que pasen las embarcaciones. Lo que sea con tal de aprovechar la ola turística.

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Esta cueva al menos permanecía intacta!

En realidad todo va a depender de en qué época y sobre todo, a qué hora realices la visita. Como ya hemos comentado decenas de veces en este blog con recorridos similares, no es lo mismo hacer un recorrido en barca a las ocho de la mañana o al final de la tarde y en temporada baja, que hacerlo a las tres de la tarde en pleno mes de Agosto o en festividades locales, cuando media Europa, Oceanía y todo Vietnam andan dando tumbos por el país. Lo de ir en Agosto quizá es algo que no se pueda evitar, pero lo de las 3 de la tarde es un crimen. No hay nada peor que coincidir con hordas de turistas de bus y menú del día de restaurante de carretera que lo llenan todo de gritos, solo son capaces de ver la realidad a través de la pantalla de sus teléfonos móviles y casi no saben ni dónde están. Además de que puedes acabar achicharrado por el sol, deseando que el viaje termine de una puñetera vez, y preguntándote que demonios haces tan lejos de tu casa cuando podías estar tan ricamente en la terraza del Bar Antonio tomándote un tercio fresquito con tus olivitas.

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No es el bar Antonio, pero se está muy agustito también!

En todo el sudeste asiático la actividad comienza a partir de las 6 de la mañana o incluso antes, y aunque de mucha pereza levantarse temprano en vacaciones, la recompensa que recibirás a cambio merece el madrugón. Para los no madrugadores o poco voluntariosos quizá deberían plantearse otros destinos más acordes con sus preferencias o directamente asumir que van a tener que compartir mesa y mantel con otros cientos de personas, lo que afeará y degradará el recorrido, y posiblemente tu experiencia.

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No es lo mismo disfrutar de esto con 10 barcas que con 200 😉

Dicho esto, nosotros al final nos decidimos por hacer el recorrido de Tam Coc siguiendo un criterio con cero criterio: al primero que nos encontremos. Ni siquiera habíamos visto fotos de los sitios, con el miedo de que tanta información nos jodiera los guauuuu y la boca abierta al ver algo original y distintivo. También visitamos Trang An al atardecer, por aquello de ser un poquito ansias, y aunque no realizamos el paseo en barca, el paisaje y el inicio de éste nos parecieron bastante similares a Tam Coc, aunque las infraestructuras como ya hemos dicho eran un poquito más modernas y el entorno parecía más tranquilo. Lo que si tenemos claro es que a menos que seas un friki de la geología o de los paisajes kársticos, no merece la pena hacer los dos trayectos en barca. Es mucho más interesante realizar uno de ellos y luego recorrerse el resto en bici o ciclomotor.

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El alojamiento es algo a destacar en esta visita fugaz. Se trata del Nguyen Shack, una serie de 8 cabañas que se encuentran justo detrás de los cerros que rodean Tam Coc. Tan cerca, que hay una pequeña cueva que conecta este emplazamiento tan singular con el rio Ngo Dong y el paseo en barca. Regentado por una pareja, Vietnamita ella y Canadiense él, empezaron su andadura en 2013 y desde entonces el boca a boca los ha hecho subir como la espuma (no hay más que ver las críticas en Tripadivsor). Aunque es un alojamiento muy sencillo, a las cabañas no les falta absolutamente de nada, llenas de detalles de calidad que marcan realmente una diferencia con otros alojamientos similares que hemos disfrutado. Tienen un restaurante donde se sirve comida local e internacional deliciosa a un precio más que asequible y encima los dueños son pura simpatía y amabilidad. Te informan de todo lo que necesitas saber, pueden organizarte recorridos guiados, alquilan motos y bicis y se conocen la zona como la palma de su mano (no en vano la dueña nació en una aldea cercana).

Pero sin duda lo mejor de Nguyen Shack es la ubicación. Cerca del mirador y de las cuevas de Mua, rodeado de campos de arroz y de mogotes que sirven de abrigo y fondo incomparable. El único problema que tienen es el acceso. Si vais en transporte público desde Ninh Binh tendréis que alquilar un taxi, que os dejará allí en menos de media hora. Al llegar te estarán esperando y te ayudarán a llevar tus maletas y mochilas con un carro, siguiendo un pequeño sendero por el que solo caben motos o bicis. Una especie de simpática introducción de lo que verás a continuación. Al doblar una curva se encuentra uno de frente con el panorama, que quita el aliento.

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Por la noche, solo el croar de las ranas y el chapoteo vigoroso de algunos peces en una laguna cercana interrumpen la calma del sitio. Uno puede sentir realmente lo que es pasear entre este paisaje de ensueño, en perfecta soledad, disfrutando con la mirada al ritmo que marcan tus propios pasos, o simplemente tumbado en el sofá de tu bungaló, viendo como la noche estrellada se funde entre los mogotes. Una verdadera maravilla que no podemos dejar de recomendar.

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En este periplo por Vietnam nuestro aplausometro de calidad viajera ha sido nuestra familia. Ellos de alguna manera, más puros e inocentes, menos reluctantes que nosotros a buscar la puntilla crítica del que ya tiene cierta experiencia al moverse por una región concreta del mundo, han sido nuestros jueces. Y a tenor de lo bien que se lo pasaron tanto en el recorrido en barco como en las motos alquiladas, nos damos por satisfechos. El paisaje es deslumbrante, sin lugar a dudas. El trayecto fluvial, sea uno u otro, merece la pena realmente. Pero eso sí, en nuestra opinión (y esta es una percepción muy particular) fue lo menos interesante de nuestro viaje a Vietnam. Ninh Binh compensa si te pilla de camino y con tiempo. O incluso si no tienes pensado recorrer la bahía de Halong. Y es que, aunque espectacular, hay que decir que el paisaje kárstico de Ninh Binh palidece al lado del de su hermana mayor, como veremos en la próxima entrada.

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La familia que se motoriza unida, permanece unida!!!!

Saludos Flamencos!!!

 

Texto: Miguel A. Calero

Fotografías: Lucia Manresa y Miguel A. Calero

 

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2 Respuestas a “Caminando por Vietnam (III). Los cerros kársticos de Ninh Binh

  1. ¡Qué gusto revivir tan buenos momentos de nuestro viaje! Un paisaje maravilloso y un alojamiento mágico para disfrutarlo. Gracias.

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