50 símbolos de Singapur. Parte I

Skyline de Singapur

Skyline de Singapur

Después de pasar dos años a más de 12000 kilómetros de distancia del lugar que me vio nacer y eclosionar como personita (o personaje según se mire), creo que estoy en disposición de empezar a sacar fruto de mi experiencia, con ciertas garantías de no precipitarme al abismo del tópico resobado y la ranciedad más viejuna.

El hecho de vivir en un país y una cultura tan distinta a la nuestra, al contrario de lo que se podría pensar a priori, me ha hecho reafirmarme en una idea que ya rondaba por mi cabeza desde hace años, gracias a las vivencias de otras personas que habían pasado por vicisitudes similares. A saber: que los habitantes de este planeta tenemos más cosas que nos unen que aquellas que nos separan. Por mucho que gobernantes, marcas, o generadores de opinión que viven a costa de la división se empeñen en machacarnos hasta la saciedad. Somos en esencia humanos, pertenecemos todos a la misma especie, mal que les pese a algunos. Soñamos, amamos, odiamos, la cagamos y nos apasionamos básicamente, por los mismos motivos y de la misma forma.

Sin embargo cuando uno observa dos culturas opuestas de cerca, no es posible pasar de largo mil diferencias y variaciones. Surge entonces la pregunta de dónde se halla el límite entre eso que nos hace similares y lo que nos distingue del resto. Entre la homogeneidad de una especie y la heterogeneidad que aporta el individuo y la comunidad. La respuesta quizás, se encuentre en los pequeños detalles. Mientras que a gran escala un habitante de Singapur, uno de Oregón y otro de Cuenca no se diferencian en mucho, es en el devenir cotidiano, en los símbolos que reconocemos como propios, en aquello que nos ayuda a construir una identidad, donde surge el motor que posibilita la diversidad.

No deja de ser un capítulo más en la eterna discusión entre individuo y sociedad (o raza, o humanidad o como lo queramos llamar). Discusión estéril como tantas otras, porque en nuestra puñetera manía de simplificar binomialmente todo y a continuación pretender que un concepto tenga que someter y dominar al contrario, hemos permitido que algunos iluminados nos vendan la moto concluyendo que, o todo se lo debemos a la libertad individual y la sociedad es un lastre, o resulta que el individuo es una entelequia y no tiene significado propio si no es en comunidad. No caben medias tintas, hay que comulgar con uno de los bandos por narices. Cuando a poco que uno viaje, lea u observe, entiende que la realidad es completamente opuesta a lo que los dictados de filosofías e ideologías monistas nos quieren hacer tragar desde hace siglos. Como San Agustín, seguimos pretendiendo meter todo un océano de complejidad dentro de huequitos de arena debidamente categorizados y clasificados.

Singapur como nación independiente cumple 50 años. El próximo 9 de agosto. Y es un ejemplo perfecto de esa dualidad que acabo de mencionar. Construida a base de ciudadanos venidos de los cuatro puntos cardinales de Asia, basa su desarrollo y su éxito en el capital humano y económico que le brinda el cosmopolitismo y la reciente globalización. Como cualquier otra nación joven con prisas por sacar adelante una identidad común, ha desarrollado un patriotismo de emergencia alentado desde sus instituciones públicas, con resultados diversos que incluyen desde descacharrantes campañas de exhaltación patriótica a través de la defensa y el ejército,  a otras un poco más serias, como el hecho de tener un gasto militar equivalente al 3.3% de su PIB, situándolo entre los 25 países del mundo que más gastan en defensa por habitante y encabezando toda la región del sudeste asiático junto con Myanmar (una dictadura de facto dominada por la élite militar).

Propaganda nacionalista aparte, que no nos interesa ahora ni tampoco cuando la sufríamos en España, Singapur tiene un recorrido histórico lo suficientemente rico y dispar como para no necesitar que nadie le imponga nada. Su identidad la han ido construyendo sus ciudadanos a través de los años, gracias al mestizaje y a la capacidad de evolucionar y adaptarse. Pioneros en muchas cosas en su región, conocer este país es un ejercicio magnífico como puerta de entrada a la realidad de Asia. Visitar Singapur es como disfrutar de un workshop intensivo sobre cultura china, india y del sudeste asiático.

Amantes como somos de todo lo que huela a cultura y tradición, a esos pequeños detalles que nos hacen únicos, hemos decidido dedicar las dos próximas entradas a aquellos símbolos, expresiones, ideas, tradiciones o iconos que creemos definen mejor lo que es hoy Singapur, tanto para lo bueno como para lo malo. 50 años después de su independencia del Reino Unido y posterior traumática separación de Malasia. Hay un poco de todo, un batiburrillo sin orden ni concierto que esperemos os haga pasar un rato entretenido y aprender un poco más de esta nación, que sin quererlo ya forma parte de nuestros corazones y nuestro bagaje emocional.

1. HDB

Woodlands

HDB en Woodlands

Son las siglas de House Development Board, el organismo que se encarga de construir y gestionar la vivienda pública en Singapur, y además es el nombre con el que comúnmente se denominan a los bloques que construyen. Aunque ya hemos hablado de ellos en anteriores entradas, no pueden faltar aquí puesto que constituyen el hogar para algo más del 80% de la población de Singapur. Una fórmula, la de proporcionar viviendas asequibles a la población, que comenzó en los años 60 y ha resultado todo un éxito. Hay pocos edificios que sean tan representativos del paisaje urbano del Singapur popular como los HDB. También forman parte del entramado de nuestras vidas, porque vivimos en uno, y la parte femenina de Flamenquines con Durian lleva algo más de un año embarcada en la gestión y construcción de un complejo de HDB de 10 bloques (más de 1100 viviendas, aparcamiento y zonas comunes incluidas). ¡No hay mejor manera de inaugurar esta lista!

2. Auntie/Uncle

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Esta es la manera correcta y cortés de dirigirse a las personas mayores en Singapur (traducción: tía/tío). Aunque a nosotros nos pueda parecer algo chocante, para muchas culturas asiáticas tratar a un desconocido de una manera familiar indica respeto y cariño hacia esa persona, una forma de mostrarle la calidez y la deferencia que tendrías igual que si fuera cercano a ti. Así que ya sabéis, nada de Sir o Madam; Thank you uncle/auntie es la mejor manera de ganarte el cariño de los decanos en Singapur.

3. Esplanade – Threates on the bay

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Conocidos como “los durianes” debido a la forma de sus dos cúpulas que recuerdan a esa fruta. Construido en 2001, se trata de un auditorio múltiple ideado para cualquier tipo de artes escénicas. Desde su inauguración en 2002, forma parte del perfil urbano de la bahía. Un edificio singular, símbolo de los cambios que ha experimentado Singapur en los últimos 20 años.

4. Chili Crab

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A los Singapurenses les encanta la comida. Es la mejor manera de iniciar una conversación con un desconocido porque no sólo adoran comer, sino hablar de ello. No en vano una de las mejores cosas que uno puede hacer en Singapur es disfrutar de su interminable rango de restaurantes, comida callejera y cafeterías. A su mezcla de comida tradicional india, malaya o china, se unen platos genuinamente singapurenses, muchas veces modificaciones de aquellos que trajeron los primeros inmigrantes y que aquí han alcanzado su máxima expresión. No podíamos empezar esta lista sin mencionar el cangrejo (crab). Cualquiera de sus especialidades, si sabes encontrar el sitio correcto, es una delicia (bee hon crab (cangrejo con fideos), cangrejo en salsa de pimienta negra, cangrejo salteado con yema de huevo o cangrejo con mantequilla). Sin embargo si tuviéramos que destacar una de ellas por su simbolismo, esa sería el chili crab (cangrejo en salsa de chile). Porque es un tipo de preparación que surgió en Singapur, porque un solo plato define perfectamente la gastronomía mestiza de este país y porque su sabor es mmmmmm… Una salsa dulce y picante a la vez, llena de cuerpo y untuosidad, de esas de mojar pan, que marida perfectamente con la carne tierna y jugosa del cangrejo. ¡Uno no se puede ir de Singapur sin probar un auténtico chili crab!

5. Merlion

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¿Cómo no hablar del Merlion en una lista de los símbolos de Singapur? Posiblemente el objeto mas fotografiado de la ciudad con el permiso del Marina Bay del que hablaremos más adelante. Denostado por unos, adorado por otros, esta cabeza de león con cuerpo de merluza no deja indiferente a nadie y está por todas partes, desde gorras a camisetas, pasando por chocolates o tazas de café. El origen del símbolo es incierto, y más teniendo en cuenta que nunca ha habido leones en Singapur. Se cuenta que en el siglo XI un príncipe javanés llegó a la isla y divisó a esta mitológica criatura, por lo que decidió rebautizar a la anteriormente conocida Temasek como Singapur, que en sánscrito significa Ciudad del León (Singa= León, Pura=Ciudad). La otra realidad, menos prosaica y épica, es que en 1964 el cómite de turismo de Singapur decidió designar al Merlion como símbolo oficial de la ciudad, erigiendo la estatua que hoy en día podemos observar en la orilla de la bahía, al lado del hotel Fullerton. Desde entonces el éxito ha sido arrollador. Marketing y leyenda se cogen de la mano, una vez más.

6. Smartphones

Fuente: Colourbox.com

No estoy descubriendo la pólvora si digo que los dispositivos móviles e Internet son un fenómeno globalizado que ha cambiado nuestra sociedad de forma radical (sí para bien o mal, todavía está por ver). Como nos comunicamos, como nos entretenemos y nos relacionamos, como compramos, como ofrecemos y obtenemos servicios. En Singapur esta moda es toda una explosión, encabezando los rankings mundiales de acceso y uso personal de dispositivos portátiles, seguramente un anticipo de lo que está por venir en España u otras partes del mundo menos adictas a la información virtual. Los Singapurenses andan, conducen, comen, viajan en el metro, hacen deporte, salen de copas…con el teléfono en la mano y la vista fija en el mundo que les ofrece su cálida y confortable pantalla de pulgadas variables. Fanáticos de la redes sociales y las compras online, hay quien dice que los asiáticos han abrazado este tipo de tecnología apasionadamente porque se acopla a su carácter retraído e íntimo, poco amigo de aspavientos y manifestaciones públicas de alta intensidad emocional. No sabemos si la realidad se les ha quedado pequeña o les viene demasiado grande, o si prefieren la seguridad, la diversidad y la instantaneidad de la que te provee la red de redes. El caso es que esta nación no puede entenderse sin su doppelganger virtual. Quizá el futuro de interconexión mundial que nos espera ya se ha hecho presente en Singapur.

7. Palos de bambú para tender la ropa

Fuente: lionraw.com

Fuente: lionraw.com

Si paseas por cualquier barrio y alzas la vista enseguida advertirás que en la mayoría de las ventanas la ropa de los vecinos ondea al viento, colgada de una especie de estructuras que recuerdan a las astas de una bandera. Tradicionalmente hechos de bambú, los palos para tender la colada son otra de las imágenes icónicas de esta ciudad. Ideados como solución a la falta de espacio en los HDB, se introducen en unos agujeros en la pared exterior para tender la ropa, y se colocan en el interior de la casa (normalmente en el techo de la cocina), cuando no se necesitan. Representan perfectamente la capacidad de los Singapurenses para aprovechar los escasos recursos de espacio de los que disponen. Sin embargo es una imagen con fecha de caducidad, puesto que los nuevos HDB ya no incorporan este ingenioso sistema, sino un tendedero extensible de aluminio.

8. Hacer cola

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El amor irredento que los Singapurenses sienten por hacer cola es digno de estudio. La calidad de un puesto de comida en un hawker centre se mide por el número de gente que espera. Ellos mismos bromean con el hecho de que muchas veces hacen cola sin saber muy bien que hay al final de ésta. la ansiedad por colocarse detrás de una larga fila de gente es algo que enlaza muy bien con una parte de su carácter y el término “kiasu” del que hablaremos a continuación. Además, ¡resisten como jabatos! Pueden tirarse desde 30 minutos impertérritos, esperando un plato de fideos o de arroz en una cola simplemente porque ESE es EL SITIO para comerlos, a más de 10 horas como algunas personas estuvieron aguantando para mostrarle sus respetos al reciente fallecido Lee Kuan Yew. Las colas, al contrario de lo que ocurre en otros países asiáticos, suelen ser ordenadas y respetuosas, aunque siempre te puede tocar la típica señora mayor que aproveche tu momento de duda a la hora de pedir white o black carrot cake para hacerte una envolvente por el lateral.

9. Kiasu

fuente: mothership.sg

fuente: mothership.sg

El Kiasuismo resulta igual de paradójico que las encuestas en España sobre el consumo de televisión. Todo el mundo acaba respondiendo que ve documentales. Resulta que al final nadie consume culebrones o realities. Muchos singapurenses reniegan de algunas de las connotaciones de esta palabra, aunque luego abracen otras. Es un término de origen Hokkien que puede traducirse como “miedo a perder” y describe a aquella persona obstinada y competitiva que no duda en conseguir lo que se propone a cualquier precio. Una especie de “agonías” como decimos en tierras andaluzas. El problema con esta definición es que puede conllevar ciertos aspectos negativos (egoísmo supino, pisotear a los demás en beneficio propio) que no sientan bien, así que con el tiempo “kiasu” ha pasado de ser la persona que antepone todo al beneficio de ganar, a aquella que lucha por conseguir lo que cree justo para él. Un ligero barniz de corrección política, suficiente para que la vida pública pueda aceptarlo sin atragantarse demasiado. Sea como fuere, merece estar en esta lista, y con su carga positiva y negativa, define con exactitud el carácter competitivo de esta población.

10. Chicken rice

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Otro clásico de la gastronomía singapurense. Pollo con arroz es un concepto que puede parecer sencillo, pero en Singapur se ha elevado a la categoría de arte, y hay auténticas discusiones encarnizadas en la calle e internet por defender el puesto donde uno considera sirven el mejor chicken rice de toda la ciudad. Por supuesto, nadie se pone de acuerdo. Entre otras cosas porque es un plato que admite bastantes variaciones. Dentro de un orden, eso si, no olvidemos nunca donde estamos. De origen Haianés (una región del sur de china de donde vinieron muchos inmigrantes durante los siglos XX y XIX), se compone de tres unidades básicas: pollo, arroz y por supuesto, salsa de chile. El pollo se suele guisar o asar a baja temperatura hasta obtener la textura y sabor deseado y el arroz se cuece en un caldo enriquecido con restos y huesos de pollo y/o cerdo. La salsa de chile de un auténtico chicken rice deber ser casera, una mezcla de chile y ajo. Normalmente se añaden hierbas y especias al caldo que incluyen jengibre, ajo u hojas de pandan para aumentar el aroma del arroz. Si está bien preparado el plato es una exquisitez, un arroz oleaginoso y perfumado acompaña a un pollo jugoso con una piel que parece de gelatina y una salsa de chile que supone el contrapunto perfecto a la melosidad del platillo. Muchos locales lo consideran el plato nacional, así que no podía faltar de esta lista.

11. Prohibido comer chicle

fuente: singapore50.sg

En 1992, después de varios años de intensas campañas de concienciación frustradas se prohibió el consumo de chicles en todo el territorio (a partir 2004 se permitió usarlo con fines terapéuticos). Según las autoridades, la limpieza y el mantenimiento del espacio público debido al uso indebido o vandálico esta golosina le costaba anualmente varios millones de dólares, así que ni cortos ni perezosos decidieron cortar por lo sano. Es un símbolo inequívoco de la forma directa y tajante en la que muchas veces se manejan los gobernantes de este país (si la educación no lo consigue, el bolsillo lo hará, las multas pueden acarrear varios miles de dólares). A cambio, uno puede encontrar la mayor variedad de caramelos masticables y golosinas análogas del mundo mundial. O si no, tal y como el mismo Lee Kuan Yew declaró “si no puedes pensar porque no puedes masticar, prueba una banana”.

12. Water Wally

singapore.waterdialogue.com

singapore.waterdialogue.com

Los bosques y selvas que rodean a los embalses de Singapur suponen una de las sorpresas más agradables de esta ciudad. Un retiro natural y alejado del mundanal ruido, que no casa con la idea que tienen los turistas que visitan esta isla. Si hay algo que aúne los distintos parque naturales y reservas del territorio ese es Water Wally, mascota oficial del PUB, organismo que se encarga de la gestión del agua. La simpática gotita con patas lleva desde 2005 decorando los anuncios y campañas relacionadas con el líquido elemento por toda la ciudad. La gestión y almacenaje de agua es un tema bastante sensible en un país que necesita importar más de la mitad de lo que consume a la vecina Malasia. Y nadie como Water Wally para simbolizar esa concienciación hacia un bien tan escaso y necesario para vivir.

13. Servicio nacional

La mili en Singapur es obligatoria para todos los varones con ciudadanía singapurense de entre 18 y 21 años de edad así como para los residentes permanentes de segunda generación de la misma edad. Dos añitos ni más ni menos, con lo que se mantiene como uno de los servicios militares de mayor duración de todo el planeta. Además, los varones se mantienen como reservistas hasta que cumplen 40 años, debiendo asistir dos semanas cada dos años a un campamento para realizar diversas pruebas físicas y militares. Al contrario de lo que se pueda pensar, la obligatoriedad del servicio militar es algo que cuenta con la casi absoluta unanimidad dentro de la opinión pública de Singapur. Se ve como un deber del ciudadano absolutamente lógico. A los que venimos de lejos nos resulta sorprendente, pero hay que entender que es algo que forma parte de su cultura desde los inicios de su independencia. La mayor polémica suele darse debido a que los hijos de residentes permanentes también está obligados a realizar este servicio, por lo que hipotéticamente los hijos de un australiano o un chino que lleve varios años viviendo y trabajando en Singapur y que tengan condición de residente tienen que pasar por el aro también, lo que ha dado lugar a continuas quejas y “huidas de última hora” en los últimos años.

14. Ice-cream uncle

Después del realojamiento de todos los vendedores de comida callejera allá por los años 70, los vendedores de helado son casi los únicos puestos ambulantes que quedan por la ciudad. Con un carrito-nevera adosado a una motocicleta y una sombrilla, siguen deleitando los paladares de niños igual que hicieron con el de sus abuelos. No hay que perderse el helado de durian, ni tampoco el de coco, que se sirven entre dos rebanadas de pan dulce y multicolor. Suelen estar apostados en zonas estratégicas del centro como Orchard road, Bugis o Clark quay. La imagen del uncle (señor) sirviendo helados a destajo con edificios vanguardistas de fondo define como pocas el equilibrio entre tradición y modernidad que este país continuamente anda cuestionándose.

15. Acrónimos

Si has podido entender el twitter de arriba se puede decir que ya eres un auténtico S’porean. Los Singapurenses adoran los acrónimos. Están por todas partes y se usan en cualquier tipo de entorno, tanto de trabajo como menos formales, de una manera casi compulsiva. Así que una de las primeras cosas que un expatriado tiene que aprender es a saber que significan esa sarta de letras enlazadas sin orden lógico. ¡A ponerse las pilas!

16. Aire Acondicionado

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¿Qué sería del país sin este regalo de los dioses? El aire acondicionado es en parte responsable del desarrollo de esta ciudad, puesto que su implementación va más allá del simple refresco, permitiendo trasladar las rutinas de trabajo y negocios de países de clima templado a latitudes tropicales. Lee Kuan Yew consideraba que era el mejor invento de la humanidad, y le encantaba tenerlo puesto a unos 19-22 ºC de media! Parece que el resto de conciudadanos no le anda a la zaga en cuanto a preferencias. De hecho, una de las conversaciones favoriras entre los expatriados es bromear sobre la capacidad de resistencia al frío extremo de la que parecen disfrutar los locales. Una rebeca de manga larga es indispensable si vas a pasar mucho tiempo en espacios públicos, porque los singapurenses no quieren ni oír hablar de un espacio cubierto que no te deje los pezones como para rayar cristales. Autobuses, metros, centros comerciales, universidades u oficinas, ningún espacio escapa a su “frío” escrutinio. Quizá sería interesante preguntarse cuanta energía consume este país sólo en mantener refrigerados sus habitáculos. Más de uno se llevaría las manos a la cabeza.

17. Mama-shops

fuente: mynicehome.sg

La traducción no son tiendas de madre, aunque lo parezca. El colmado de la esquina español o los quioscos argentinos de toda la vida. Pequeños espacios abarrotados sin aire acondicionado donde no cabe un alfiler más. No hay barrio ni HDB que se precie sin su mama-shop con todo lo que cualquier persona podría necesitar a última hora, aunque como ocurre en el resto del mundo desarrollado, tienden a desaparecer engullidas por el monopolio que ejercen las grandes superficies minoristas. El nombre deriva de la palabra “mama” que en tamil significa mayor o tío, debido a que los primeros dueños de estas tiendan solían ser indios descendientes de la región de Tamil Nadul, al sur de la India. Folios, golosinas, fideos instantáneos, champú para el pelo, tarjetas de teléfono. Todo es posible en el universo particular de estos dispensarios de último recurso.

18. Singapore pools

El juego y la superstición son marcas de la casa de la cultura china, y como muchas otras tradiciones han sido fagocitadas por este país dándole un peculiar tono local. Las Singapore Pools son locales pertenecientes a la empresa del mismo nombre donde se puede apostar en diversos deportes y participar en juegos de lotería con nombres tan sugerentes como 4D, TOTO, Singapore Sweep o Lotery Draw. Los Singapurenses, igual que muchos españoles, tienen auténtica fe en ese golpe de fortuna que cambiará su vida para siempre y no dudan en consultar numerologos expertos o confiar en las mas peregrinas de las supersticiones. El fanatismo y la adrenalina que despierta el juego en sus habitantes no se circunscribe solamente a este tipo de establecimientos. Supermercados que venden boletos de rasca y gana, locales de apuestas hípicas, casinos…Singapur es un gigantesco tablero de juego.

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19. Kopi

El café (kopi en malayo y hokkien) es una de las bebidas nacionales de Singapur, junto con el té. Tradicionalmente el kopi a la singapurense se hace vertiendo café en polvo en una taza con agua caliente, dejando reposar unos minutos y luego filtrándolo en una jarra especial de acero que parece una regadera. El kopi tradicional lleva leche condensada, y al igual que en España con los cortados, leches manchadas y nescafés de máquinas, uno necesita un curso acelerado para poder pedir correctamente la variedad que se adapte más a tu gusto: el susodicho kopi (café con leche condensada) kopi-o (café sólo con azúcar), kopi-si (café con leche evaporada) o kopi-o kosong (café sólo sin azúcar). Las cafeterías traidicionales son las kopitiam (tiam=tienda en Hokkien) y además de café o té suelen vender algo para mojar, desde bollería tradicional hasta las típicas tostadas de kaya (un tipo de mermelada hecha con huevos y coco) con huevos pasados por agua y salsa de soja. Aunque pueda sonar raro, está exquisito y hay pocas imágenes tan evocadoras del Singapur tradicional que tomarse un desayuno temprano en un kopitiam viendo a la gente del barrio desperezarse en su quehacer diario.

20. Teh Tarik & Roti Prata

El otro desayuno nacional de Singapur junto con el arriba mencionado. Teh Tarik literamente significa “té tirado” y basa su nombre en la forma especial de prepararlo. Suele ser té negro con leche evaporada que una vez infusionado se pasa de una taza a otra escanciándolo como si fuera sidra, hasta que adquiere una capa superior de espuma cremosa. No en vano, algunos lo llaman el cappuccino asiático. Malayos y Singapurenses se pelean por la autoría de esta bebida, aunque parece que la diferencia estriba entre el uso de la leche (condensada en Malasia, evaporada en Singapur). Sea como fuere, no hay mejor acompañamiento para esta bebida que un buen Roti Prata, otro emblema nacional producto de su multiculturalismo. De origen indio, el Roti Prata es un pan ácimo (sin levadura), que se cocina al momento en una plancha y que puede rellenarse de diversas cosas (mantequilla, queso, cebolla, hongos, banana o chocolate). Podríamos considerarlo el panqueque indio, aunque es mucho más fino y salado. Acompañando al Roti Prata se sirve un cuenco de curry de lentejas (dhaal) picante y lleno de sabor que contrasta de maravilla con el sabor del té y la delicadeza del pan recién hecho. Aunque la combinación matutina de lentejas con té pueda parecer asquerosa, a los singapurenses (y al que escribe) le encantan. Un pedacito de Asia acariciando tus papilas gustativas.

21. Shopping mall

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Comprar y si puede ser de saldo, es uno de los pasatiempos preferidos de los singapurenses. Una actividad exenta de peligro, que reporta pingües beneficios económicos, realizada en entornos de clima controlado y con opciones de entretenimiento para toda la familia. El summum de la diversión para un singapurense medio. No es extraño que una familia completa dedique un domingo a pasear sin rumbo fijo por alguno de los cientos de centros comerciales que se extienden como setas a lo largo y ancho de la isla. La metáfora perfecta de este frenesí consumista es Orchard Road: dos kilómetros de centros comerciales ininterrumpidos donde puedes hallar casi cualquier cosa que puedas imaginar: desde un bolso de Gucci, pasando por un tanga de Hello Kitty!, a un juego de mantelería y servicio de té británico que ríete tú de la Reina Madre. Las opciones culinarias también son incontables, y entre ellas podemos encontrar los Food Court, los primos limpicos y aburridos de los Hawker Centre. Comida y experiencia más pulcra y aséptica, pero muchísimo menos sabrosa y auténtica.

22. Hokkien Mee

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Si tuviera que elegir un plato tradicional singapurense creo que me decantaría por esta delicatessen. Fideos de huevo y arroz, a caballo entre fritos y cocidos en un caldo de pescado y marisco al que se le añade huevo, gambas y calamares. Todo ello sazonado con lima y salsa de chile. Si escrito suena bien, ¡No os podéis imaginar como sabe! Es fácil encontrarlo en cualquier punto de Singapur, pero sin duda nosotros nos quedamos con un puesto en el hawker center de Bukit Timah, del que ya hemos hablado en anteriores entradas.

23. Pasar malam

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Literalmente, mercado nocturno en malayo. Una tradición importada del país vecino. Diversos puestos efímeros que se instalan por unos días en los soportales de los barrios periféricos, donde se vende desde frutas y verduras a comida tradicional, ropa y complementos made in china. La movida empieza al atardecer y dependiendo de la época y del tamaño de éste puede durar hasta bien entrada la madrugada. Los mejores son los que se celebran durante el mes de Ramadán. Otro pedacito más de la cultura musulmana que este país ha acogido y adoptado como propio.

24. CCTV (Cámaras de circuito cerrado de televisión)

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Al principio son difíciles de advertir. Sólo cuando uno acostumbra su mirada a recorrer los techos, esquinas y faroles de los espacios públicos de esta ciudad se percata de que vive en un plató de televisión gigantesco. Aunque a los Singapurenses parece no importarles mucho, para nosotros sigue siendo una de las cosas que menos nos gusta de esta ciudad. Están por todos lados; Por ejemplo en los ascensores de los HDB, conectadas a una central que hipotéticamente graba los desplazamientos diarios de más del 80% de la población de este país. Incluso el único sitio de todo el país donde se permiten manifestaciones y protestas públicas, está controlado por cámaras de circuito cerrado. Lo cual no deja de ser paradójico (¿Quién querría exponer su identidad y su opinión sobre cualquier cosa sabiendo que los poderes fácticos lo están observando?). No sabemos si muchos seleccionarían este icono como imagen de un país, pero para lo bueno y para lo malo (Singapur es una de las ciudades más seguras del mundo si, aunque habría que preguntarse a que precio), las cámaras forman parte de nuestro paisaje cotidiano.

25. Jardines Botánicos

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Hace un mes los Jardines Botánicos de Singapur obtuvieron el espaldarazo definitivo que los consagra como uno de los monumentos y símbolos señeros de la ciudad. La declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO hace justicia a este pulmón verde de elegantes formas y diversidad extraordinaria. El origen de los jardines botánicos puede trazarse desde los mismos de la ciudad, ya que Sir Thomas Raffles, el fundador de Singapur, era un experto botánico que facilitó el establecimiento de una estación biológica para conocer y preservar la flora y desarrollar estudios de viabilidad de cultivo de especies tropicales locales y foráneas. Ya hemos hablado con anterioridad de este jardín de jardines, así que baste decir que pasear por sus innumerables senderos al anochecer, alejado del bullicio del tráfico urbano, es una de las actividades más gratificantes y relajantes de esta ciudad. ¡Y encima gratis!

Próximamente la segunda parte…

Texto: Miguel A. Calero

Fotografías: Lucía Manresa y Miguel A. Calero

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3 Respuestas a “50 símbolos de Singapur. Parte I

  1. Pingback: 50 símbolos de Singapur. Parte II |·

  2. Qué pedazo de blog! Vivo en Singapur desde Junio y también tengo un blog (más quisiera que llegara a ser como el vuestro) y sois una de mis referencias para aprender la cantidad de rincones que hay en esta ciudad! ole vosotros!

    • Muchas gracias Laia!!! ya conociamos tu blog, nos encanta que la gente comparta sus experiencias y conocimientos!! Gracias de corazon por tus palabras, son el aliento que nos anima a seguir con esto!

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