Crónicas Birmanas (III). Bagan Imperial.

Suelo ser bastante alérgico a los tópicos. Mejor dicho, suelo ser bastante alérgico al uso que se hace de los tópicos. En nuestro afán por clasificar y simplificarlo todo, recurrimos con demasiada frecuencia a esos lugares comunes que la mayor parte de las veces cansan y desesperan. Si el lenguaje nació como una herramienta para paliar la necesidad de comunicar y transmitir al prójimo, los tópicos suelen ser el antídoto perfecto contra el mutuo entendimiento y la necesidad de acercar posturas. En realidad, lo que más me preocupa de los tópicos es su uso a distintas escalas: lo que a nivel individual puede que funcione, aunque aburra, si se utiliza sobre un conjunto de elementos extenso, puede llegar a resultar hasta peligroso. Yo puedo decir que Fulanito es más feo que Picio y se me puede acusar de banal y poco original. Si afirmo que todos los chinos son más feos que Picio, estoy rebasando la línea que separa la metáfora y el chascarrillo de la mentira estadística. Por desgracia, en un mundo de digestión acelerada, donde cada segundo cuenta en la implacable rueda de la producción 2.0, este uso inadecuado se expande en la población como una gripe mal curada.

En ocasiones sin embargo, es sumamente difícil no recurrir a calificativos mil veces leídos o vistos para definir una situación, una postura o un comportamiento. Ciertos lugares del sudeste asiático cumplen con creces esta premisa. ¿Qué se puede decir de sitios como Angkor, la bahía de Halong o Bangkok que no se haya dicho ya? La personalidad que irradian es tal que las palabras se quedan cortas, todos los adjetivos para definirlos han sido ya exprimidos hasta la extenuación, y no hay mucho más que añadir que no sea lo derivado de la percepción personal.

Bagan es otro de esos sitios que añadir a la lista de candidatos al topicazo. El paisaje es único, y las sensaciones inefables. El shock Stendhalista que tan bien describió el autor cuando paseaba por las calles de Florencia y sucumbió ante la vista de la Basílica de la Santa Croce. Y es que, hay que ser un zopenco sin sensibilidad estética alguna para no caer rendido a los pies de este conjunto monumental. Como la gran mayoría de edificios construidos antes del siglo XX, Bagan fue ideada por las élites religiosas y militares como medio de alabar y enardecer a sus dioses y ya de paso, a sí mismos. De forma análoga a lo que ocurre en Angkor, la simbiosis perfecta entre el paisaje humano y el natural que ha ido forjando el paso del tiempo permiten que la belleza de Bagan aumente de forma superlativa. Los más de 2000 templos, estupas y monasterios diseminados por un espacio similar a la república de San Marino en Italia, (algo más de 50 km2), no expresarían lo mismo de estar ubicados en un entorno distinto.

Imagen: Cristina Núñez

La flamante capital del Reino de Pagan (849-1297), fue el primer gobierno que consiguió la unificación de las distintas etnias de Birmania bajo una misma bandera. En tan sólo 250 años (del siglo XI al XIII), erigieron una ciudad y edificaciones para mayor gloria de las creencias budistas Theravada, que al igual que sucedió en Angkor o Siam, desplazaban al hinduismo y al budismo Mahayana que habían caracterizado a esa región en los últimos siglos. En 1057, el rey Anawartha conquistó Tathon, la capital del reino Mon al sur, lo que supondría un hito crucial en la posterior historia de Bagan. Aparte de las riquezas y recursos que obtendría del sometimiento del reino Mon, capturó y forzó a emigrar a Bagan a más de 30.000 artesanos y albañiles, lo que aceleraría la construcción y le daría a esta región el aspecto que tiene hoy en día. Grosso modo, la arquitectura de Bagan se suele clasificar en dos periodos: en el temprano (1060-1170), los templos heredarían las características del arte Mon incorporadas por los recién llegados: líneas sencillas y estilizadas, con grandes y amplios ventanales, donde se priman las proporciones verticales por encima de las horizontales. Algunos de los templos más populares de Bagan como Ananda Pahto (famoso por sus cuatro budas gigantes) o Shwesandaw Paya, datan de esta época. En el segundo periodo (1170-1280), las construcciones se hacen más masivas y amplias, y las decoraciones se vuelven más intrincadas y barrocas, denotando gran influencia de la vecina arquitectura India. Algunos de los más notables ejemplos de esta época son los templos de Dhammayangyi, Sulamani o Pyathada.

Uno de los cuatro budas gigantes de Ananda Pahto.

La caída del reino de Pagan no está tan clara como su inicio y auge. La versión oficial tradicional sugiere que las hordas de mongoles comandados por Gengis Khan destrozaron y saquearon la ciudad a finales del siglo XIII. Otros investigadores afirman que la ciudad ya estaba prácticamente vacía para cuando llegaron los mongoles, que encontraron nula resistencia a la conquista. ¿El porqué de este abandono? Continúa siendo todo un misterio.

Sea como fuere, se cree que Bagan siguió habitada hasta bien entrado el siglo XIV, a partir del cual quedó prácticamente despoblada, debido a que fue una zona de lucha continua entre los reinos Mon, Shan y Birmano durante casi 300 años. Hubo que esperar al siglo XIX, cuando los ingleses fundaron una base militar estable en las inmediaciones, para que de nuevo Bagan volviera a tener asentamientos de cierta magnitud. Para entonces, los sucesivos terremotos y la falta de de cuidados habían dejado en ruinas la mayoría de los templos. Desde el último terremoto acaecido en 1975, La Unesco y otras instituciones internacionales han colaborado con el gobierno de Myanmar en la rehabilitación de muchos de estos templos, que no han quedado exentas de polémica. Para muchos expertos, la mayor parte de los trabajos de restauración del gobierno de Myanmar han dado como resultado edificios que poco o nada tienen que ver con las construcciones originales. No es raro ver templos rehechos completamente a base de brillantes ladrillos naranjas y otros materiales modernos. Afortunadamente, la apertura del país también ha significado la entrada de restauradores y observadores internacionales con lo que la gestión adecuada de Bagan y sus templos están, al menos a corto plazo, garantizadas.

Desde el punto de vista geográfico Bagan se sitúa en una extensa planicie rodeada por montañas al este y oeste y atravesada por el rio Ayeyarwadi (el principal curso de agua de Myanmar), de norte a sur. La mayoría de turistas suelen comparar el paisaje natural de Bagan con el de la sabana africana, y no andan desencaminados, no en vano la zona se encuadra como bosque tropical seco dentro de la clasificación de ecorregiones de la WWF. No obstante, para un andaluz como yo, es casi inevitable compararlo con la dehesa mediterránea. De hecho, los mecanismos de creación de este paisaje antrópico son calcados a los de los extensos encinares del sur y centro de la península ibérica: desaparición del estrato arbustivo, clareo del estrato arbóreo y fomento del estrato herbáceo por parte del hombre para la alimentación del ganado, en este caso caprino y bovino mayoritariamente. A falta de conocer los chaparrales de California o de Sudáfrica, puedo decir sin lugar a dudas, y salvando la inclusión de los templos, que es lo más parecido que he visto al paisaje de donde es originaria mi familia, el Valle de los Pedroches, en plena Sierra Morena Cordobesa. Las conexiones emocionales con la tierra que pisas aparecen donde uno menos lo espera y estoy convencido que gran parte del placer que experimenté en Bagan se debió a la evocación del paisaje que disfrute tanto durante mi niñez. Hábitats estructuralmente sencillos, colores primarios (rojo arcilla, verde intenso, azul cielo) que han quedado grabados a fuego en mis neuronas.

Vistas desde Pyathada Paya. Foto: Cristina Núñez

A lo largo de Bagan se suceden varias aldeas. Nyaung U es la única que puede ser considerada una población de envergadura, y es de hecho donde se ubican la mayor parte de restaurantes y alojamientos económicos de la zona. Especialmente indicado para mochileros, su única pega es la distancia con respecto a la zona principal de los templos. Siguiendo una carretera que corre dirección suroeste paralela al río hallamos Old Bagan, donde se encuentra la mayor concentración de templos y cuyos habitantes fueron realojados en otra ciudad más al sur en 1990, en otro de los experimentos de ingeniería social que tanto gustan a este tipo de gobiernos totalitarios. Desde Bagan, la carretera tuerce al sur y se dirige a Myinkaba, famosa por sus talleres de laqueado. El laqueado es una técnica decorativa y protectora de la madera muy extendida en el sudeste asiático, China y Japón, que consiste es aplicar múltiples capas de resina del árbol de la laca (Toxicodendron vernicifluum). El resultado es una superficie de apariencia muy lisa, con un gran brillo y muy suave al tacto, que se puede decorar con diversos motivos e incrustaciones de otros materiales. Esta técnica permite proteger la madera de la corrosión y la acción de los insectos, y los artesanos más hábiles son capaces de obtener obras de arte espectaculares y riquísimas en detalles. Es un proceso largo y delicado, y los muebles y objetos más valiosos pueden llegar a tardar años en finalizarse.

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Artesana en pleno proceso de decoración de un jarrón laqueado.

Más al sur de Myinkaba se encuentra New Bagan, pueblo de reciente creación y el que menos personalidad alberga de todos. Como Old Bagan, posee algunos alojamientos de lujo y resorts para aquellos que buscan algo más exclusivo. Desde New Bagan una carretera conduce al aeropuerto, al este, y del aeropuerto sale otra carretera dirección norte que cierra el círculo que comenzamos en Nyaung U. Prácticamente la totalidad de los sitios arqueológicos y los templos más interesantes de Bagan se encierran dentro de este rectángulo.

El interior de Bagan está surcado de caminos carreteros, pistas y senderos, lo que la hacen ideal para recorrerla en bicicleta. La velocidad es la idónea para disfrutar del paisaje y permite abarcar casi la totalidad de lugares interesantes en dos jornadas. En los últimos años se han puesto de moda las bicicletas eléctricas, una opción perfecta para los que prefieren sudar menos, con una pequeña batería que dura el día entero. Tanto bicis como su alternativa eléctrica se pueden alquilar prácticamente en cualquier establecimiento u hotel de la zona por un precio más que razonable. No olvidéis madrugar y salir lo más temprano que podáis, porque en las horas centrales el sol es abrasador.

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Bagan es perfecto para recorrerlo en bicicleta.

La mejor recomendación si como nosotros vais a estar dos días completos en Bagan, es dividirte la zona en un par de recorridos. El primer día puedes incluir todos los templos que se encuentran en torno a la carretera que va de Nyaung U a New Bagan y que incluyen casi todos los más famosos y visitados. Es una excursión eminentemente enfocada hacia la arquitectura y el arte. El segundo día es más campestre. En el centro y sureste se encuentran diseminados algunos de los templos más hermosos de Bagan, con la ventaja adicional de que en muchas ocasiones serás el único turista que los visite. Además de los templos, el paseo en bici te permitirá disfrutar de la vida rural cotidiana de Myanmar, puesto que durante el recorrido se suceden varias aldeas y asentamientos de pastores que hacen de la experiencia toda una delicia. La norma es harto conocida: mientra mas tortuoso y perdido sea el camino, más auténtico y original. Personalmente, y aunque en el primer recorrido visitas auténticas maravillas como Ananda Pahto, Dhammayangyi Patho, Hitlomino Patho o te deleitas con las increíbles vistas de Swensandaw Paya o Buledi, nosotros nos quedamos con el último. La interacción con los locales es mucho mayor, y la sensación de estar en un parque temático disminuye, sólo interrumpida por algún tour guiado en bus o furgoneta que de pronto se derrumba en torno a algunos templos, como Sulamani Patho o Pyathada Paya.

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Gente que se encuentra uno por esos caminos perdidos de dios…

Sin ánimo de atosigaros con cientos de datos, os ofrecemos lo que a nuestro entender son los momentos álgidos de nuestra visita y que sin duda volveríamos a repetir.

#1 Comer Vegetariano en Old Bagan.

Edén en medio del sol abrasador

Aunque uno no quiera, al final acabará pasando el recinto de la muralla de Old Bagan y la puerta de Tharabar. La zona más turística con diferencia alberga un secreto escondido a voces. El restaurante vegetariano “Be Kind to Animals the Moon” es toda una institución dentro del mundo mochilero. Y tiene una fama merecida. Una carta extensa, una comida deliciosa y una decoración que invita a pasar las horas muertas. Perfecto para hacer un parón en medio de la canícula de la sobremesa. Cuidado a la hora de elegir el sitio correcto, puesto que a la sombra del éxito de “Be Kind..” han surgido como setas un racimo de restaurantes vegetarianos con nombres sospechosamente similares.

#2 Alucinar con las vistas desde las terrazas de Pyathada Paya

Atardecer desde Pyathada Paya

Pyathada Paya se ha convertido en una alternativa a los templos atestados de turistas esperando para ver el amanecer o la puesta de sol. Posee unas terrazas elevadas que son las más amplias de todos los templos de Bagan y gracias a su situación, algo alejada de carreteras asfaltadas, hay mucha menos gente que en los puntos más clásicos de observación. Si vas fuera de las horas del atardecer, como nos sucedió a nosotros, posiblemente serás la única alma viviente. Disfrutar de este paisaje en completa soledad, mientras enjambres de libélulas volaban sobre nuestras cabezas y el humo que levantaban los grupos de pastores trashumantes con sus vacas rompían la monocromía azul del cielo, es una de la razones que justifican sobradamente haber hecho el esfuerzo de venir hasta Myanmar.

#3 Visitar un taller de lacado en Myinkaba

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Proceso de pulido. Cada capa de laca que se da requiere de un preciso cepillado y abrillantado posterior.

Como ya hemos mencionado anteriormente, esta población está llena de talleres artesanos de lacado. Recomendamos huir de los establecimientos que se encuentran al borde de la carretera, y adentrarse en los caminos interiores. Fue así como dimos con un taller anónimo, donde nos hicieron un recorrido por todas las fases de este proceso, desde los primeros baños de laca, pasando por el pulido y abrillantado, hasta la fase final de decoración. Es fascinante comprobar como lo hacen absolutamente todo a mano, y la habilidad y el preciosismo con que se afanan estos artesanos. También puedes aprovechar para comprar algún recuerdo, te va a salir más barato que en Yangón o Mandalay (se puede regatear), y sabes que ayudas a que este grupo de gente, la mayoría jóvenes que no rebasan los treinta años, puedan seguir viviendo de su oficio.

#4 Ser el protagonista de las vistas en alguno de los cientos de templos anónimos que inundan Bagan

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Leas las guías que leas, (incluida esta) van a recomendarte 4-5 puntos típicos desde donde divisar el paisaje y el amanecer/atardecer. Pero la lista de edificaciones de Bagan es tan apabullante que hay cientos de templos anónimos donde uno se puede encaramar y embelesarse con su trocito de paraíso personalizado. Cuando veas un templo accesible y bien orientado, simplemente párate y contempla. Pocas experiencias en la vida son tan gratificantes y a la vez tan sencillas.

#5 Disfrutar de los frescos de las “Tentaciones de Mara” y de un monasterio subterráneo en Nandamannya Patho

Templo de Nandamannya

El templo de Nandamannya se encuentra al sureste de Bagan, es bastante pequeño y algo complicado de encontrar, ya que el acceso se hace a través de un camino de tierra y se asemeja a muchos otros que tiene a su alrededor. Pero sin duda destaca por sus frescos interiores, de los mejores del conjunto arqueológico. Normalmente hay un monje de un pequeño monasterio vecino que con una potente linterna te ayudará a disfrutar de esta obra de arte, puesto que el interior está totalmente a oscuras. Las tentaciones de Mara representan el intento por parte del demonio de seducir a Buda cuando éste se encontraba meditando para alcanzar la iluminación y destruir su propio Ego. Existen muchas interpretaciones del mito, pero la que se representa en Nandamannya cuenta la versión en la que Mara manda a tres de sus hijas Taṇhā (la ansiedad), Arati (el hastío), y Raga (la pasión) para seducir a Buda. Las “femme fatale” se hallan semi desnudas y el detalle con que se representa su anatomía es, digamos, bastante fiel. Justo detrás del templo se encuentra un monasterio del siglo XI, aún en uso y con varias cámaras subterráneas donde los monjes suelen meditar. Es una buena oportunidad para ver el funcionamiento y la estructura de un monasterio actual. Advertencia: ¡Cuidado con los murciélagos!

#6 Recorrer sin rumbo fijo el sur de Bagan

Camino del Rocío? No! Algún punto perdido de Bagan

Como ya hemos dicho, La planicie sur fue nuestra parte preferida de Bagan. La zona es pequeña y no tiene ningún peligro, así que no temas extraviarte, simplemente se precavido y lleva agua y protección solar en abundancia. Nosotros nos perdimos varias veces, y gracias a eso acabamos en un pueblo de pastores, con casas comunales donde convivían varias familias, amén de su ganado. Por unos minutos parecía que nos hubiéramos trasladado a cualquier aldea perdida en medio del Sahel Africano. La gente nos miraba, sonreía, nos explicaban como podían el camino correcto. Nosotros también sonreíamos, por fuera y por dentro.

Y es que, no hay nada mejor para el espíritu que perderse para encontrarse de nuevo.

SALUDOS FLAMENCOS!

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12 Respuestas a “Crónicas Birmanas (III). Bagan Imperial.

  1. Joer, leyendote dan muchisimas ganas de ir a ver todo ese mundo maravilloso que describes, si te aburres crea una agencia de viajes, seguro que mas de uno (como yo) se plantea ir si eres tu el organizador, besos

    • Muchísimas gracias Yolanda, palabras como las tuyas nos llenan de alegría, puesto que transmitir y comunicar es el propósito de este blog. No descarto lo de la agencia jajajaja, te mantendré informada. Besos!.

  2. Impecable la cronica, como siempre. Felicito a los fotografos tambien porque las imagenes acompañan estupendamente. Gracias chicos por acercarnos a estos lugares impresionantes pero con ese soplo de aire lejano.

    • Muchas gracias por tus palabras Ale! La verdad es que Myanmar y Bagan en particular es super fotogénica, tú allí te volverías loca. Los fotógrafos lo dieron todo! hicimos una pequeña selección de aquellas, como tú muy bien dices, que pegaban más con la historia que quería contar, pero quedaron otras en el tintero iguales o mejores. Si estás fotos te gustaron, espera a las de la próxima entrada, hay auténticas maravillas! un beso guapísima!!!

  3. Espectacular recorrido!!! Lo dicho, es un placer enriquecer los recuerdos con tus palabras. Son increíblemente evocadoras. Gracias!!! Y besos!!

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