La aventura del SMS Emden y el motín de Singapur. Parte II

Si en el capítulo anterior relatábamos las visicitudes del noble y caballeroso Karl Von Müeller y del intelectual y pacifista Hellmuth Von Mücke, hoy toca hablar de la otra cara de la moneda del SMS Emden, la contrapartida inevitable y muchas veces necesaria en cualquier equipo de trabajo.

Juerguista, mujeriego, pícaro y fanfarrón. Todos estos calificativos se quedan cortos para definir al Capitán Julius Lauterbach, genuino “lobo de mar” y ante todo un superviviente que contaba con más de 20 años de navegación civil y militar por todo el globo en el momento en que estallaba la Primera Guerra Mundial. De carácter bonachón y extrovertido (hablaba más de 6 idiomas, Chino-Inglés Criollo y malayo incluido), su excelente formación técnica, su asombroso conocimiento de las rutas comerciales Indo-Pacíficas y un talento innato para prever problemas y establecer contactos en cada puerto al que arribaba hicieron de él un complemento perfecto para la tripulación del SMS, y fue desde luego uno de los factores fundamentales que hicieron posible el rápido éxito de éste barco en su cruzada corsaria por los mares Asiáticos.

A la izquierda, el Capitán Julius Lauterbach, con un puro en la mano, uno de sus (muchos) vicios.

A la izquierda, el Capitán Julius Lauterbach, con un puro en la mano, uno de sus (muchos) vicios. Fuente: http://www.fregatte-emden.de/

En el momento de la captura y hundimiento del SMS Emden en la Isla de Cocos, Julius Lauterbach se encontraba comandando un barco carbonero Inglés, el Exford, que había sido capturado por el crucero Alemán unos días antes. Von Müeller, preveyendo algún tipo de emboscada, decidió separar ambos barcos y alejar las reservas de carbón, necesarias para el repostaje del Emden en tan remotas áreas, de cualquier posible peligro. La idea era reunirse tiempo después en la Isla de Socotra, cerca de la Península Arábica, deseo que nunca llego a materializarse. Unas semanas después el Exford era capturado por la marina Británica y el 15 de diciembre de 1915 la tripulación alemana eran transferida a Singapur, a unos barracones situados en Tanglin, cerca de la actual bulliciosa y comercial Orchard road. En ese momento, debido al inicio de la Primera Guerra Mundial, la entonces colonia británica estaba defendida tan sólo por unos cientos de soldados malayos y el Quinto Regimiento de Infantería Ligera India. Este regimiento estaba formado mayoritariamente por Indios musulmanes recientemente movilizados desde su país natal. Se da la circunstancia de que El Imperio Turco Otomano acababa de entrar en la guerra, y un discurso de su emperador Mehmed V, en el que proclamaba la Yihad o guerra santa contra el imperio británico e invitaba a todos los musulmanes del mundo a rebelarse contra éste, comenzaba a expandirse entre la población islámica. Los miembros musulmanes del ejército británico se encontraron en una encrucijada, puesto que el emperador Otomano, como descendiente directo del Califa del Islam, era la máxima autoridad religiosa de la época. El Quinto Regimiento de Infantería además, no solo estaba expuesto a la sedición por su condición de musulmanes. En los años previos a la guerra mundial, reunidos en torno a la independencia de la India a través de una revolución armada, diversos partidos nacionalistas habían conseguido internarse en todos los estamentos de la sociedad, introduciendo un malestar generalizado ante la invasión británica y alimentando la idea de una rebelión comandada por soldados y mandos militares Indios. Para colmo de males, la moral de este regimiento estaba por los suelos: cansados y explotados por sus superiores, lejos de sus familias, el aislamiento de Singapur y la falta de un liderazgo claro tampoco ayudaban; El caldo de cultivo para que se desencadenara un amotinamiento era casi inevitable. Sólo hacía falta una pequeña chispa que lo prendiera todo.

Soldados Indios del ejército Británico, también conocidos como "Sepoys" Fuente: http://historicalleys.blogspot.sg/2009/11/sms-emden-and-singapore-mutiny.html

Soldados Indios del ejército Británico, también conocidos como “Sepoys”
Fuente: http://historicalleys.blogspot.sg/2009/11/sms-emden-and-singapore-mutiny.html

Julius Lauterbach estaba al tanto de todas estas particularidades, y como buen estratega, decidió hacer uso de ellas. No era la primera vez que estaba en Singapur, y conocía muy bien la ciudad y su idiosincrasia. Gracias a su talento natural e imparable verborrea, consiguió camelarse a sus carceleros, consiguiendo un trato de favor e información fresca del exterior. Pudo recibir la visita de una antigua amante, que le proporcionó mapas de la isla y contactos para poder salir de ésta en caso de que pudiera escapar de la cárcel. Junto al resto de prisioneros alemanes, comenzó a preparar un plan de huida. A partir de aquí, la realidad se mezcla con la especulación histórica. Diversos autores señalan que entre los soldados Indios se difundió la noticia de que el propio Kaiser alemán Guillermo II había declarado su fe por Alá y que toda Alemania iba a convertirse al Islam. Según noveliza el antropólogo e historiador Nigel Barley en su libro Rogue Raider (2006), fue el propio Julius Lauterbach el que originó ese rumor, a sabiendas de que era justo el empujón que necesitaba el Quinto Regimiento para rebelarse. Según Barley, Lauterbach llegó a convencer a sus carceleros de que el Kaiser acababa de terminar su peregrinación a la Meca y que iba a ser circuncidado y bautizado con el nuevo nombre de Haji Mohammed Guiliano. Además, varios días antes se había anunciado que el Quinto Regimiento iba a ser trasladado a Hong Kong, aunque de nuevo alguien propagó el mensaje de que en realidad iban a ser enviados a Europa a luchar contra las tropas Turcas y Alemanas.
Cuanto hay de realidad o no acerca de la autoría de estos rumores es algo que quizá no se sabrá nunca. El mismo Julius Laterbach negaba su implicación en estos hechos en un libro que escribiría años después. La cuestión es que el 15 de febrero de 1915 gran parte del Quinto Regimiento Ligero de Infantería India se amotinó y levantó en armas en contra del Imperio Británico. La fecha no fue elegida al azar, ya que se estaba celebrando el Año Nuevo Chino, y el cuerpo civil de voluntarios local se encontraba en sus casas o de fiesta, por lo que el sublevamiento se expandió rápidamente por toda la isla. Al gobierno Británico le pilló completamente desprevenido, y durante dos días los amotinados se hicieron con el control de la colonia. El gobernador, desesperado, pidió ayuda a través de la radio, y el 17 de febrero tres barcos militares aliados (Francés, Ruso y Japonés), junto con tropas terrestres malayas venidas del cercano sultanato de Johor que se unieron a las que aún se mantenían fieles a los ingleses, consiguieron detener la rebelión y derrotar a los insurrectos. Debido a las bajas militares y civiles que habían producido durante el motín, 200 soldados Indios fueron juzgados y 47 de ellos fueron ejecutados públicamente en los muros de la antigua cárcel de Outram road, cerca de Chinatown.

Calle anexa a Outram Road, con sus características casas coloniales y al fondo "The Pinacle" (uno de los edificios de vivienda pública mas lujoso de Singapur). Muy cerca se encontraba situada la cárcel donde fueron ejecutados los insurrectos Indios en 1915.

Calle anexa a Outram road, con sus características casas coloniales y al fondo “The Pinacle” (uno de los edificios de vivienda pública mas lujoso de Singapur). Muy cerca se encontraba situada la cárcel donde fueron ejecutados los insurrectos Indios en 1915.

 Entretanto, en medio del caos Julius Lauterbach y el resto de prisioneros Alemanes conseguían escapar de Singapur. La posterior odisea del Capitán a través de medio mundo para alcanzar Alemania no tiene parangón. Desde Singapur consiguió llegar a las Filipinas, donde, haciendo uso de su colosal sarcasmo y fanfarronería, tuvo tiempo para mandar una postal a sus “amigos británicos”, incluyendo una al carcelero al que había engañado semanas atrás. De ahí embarca en un carguero Japonés rumbo a Shangai. En Shangai consigue reunir algo de dinero que le debía un amigo, y gracias de nuevo a una antigua amante que lo previene, escapa de una emboscada saltando de cabeza a un río. Conviene recordar que el gobierno Británico había puesto un precio a su cabeza, que comenzó por una recompensa de 1,000 libras esterlinas pero fue aumentando hasta alcanzar las 10,000, conforme las aventuras y desfachatez del Capitan Lauterbach iban haciéndose públicas y notorias, con el consiguiente enojo y ridículo por parte de sus perseguidores. En Sanghai se las ingenia para robar el pasaporte de un militar americano y viaja con el hasta Nagasaki, Japón. En Yokohama es detenido por un agente privado y como no, consigue escapar haciéndose pasar por el militar americano. Por supuesto, el investigador también recibe una postal del Capitán Lauterbach unas semanas después. Desde Yokohama alcanza San Francisco  pasando por las islas Hawai. En el momento de su llegada a USA era ya toda una celebridad, encumbrada gracias a los reportajes periodísticos que seguían el rastro que él mismo, en un acto de descacharrante inmodestia, iba dejando a lo largo de su camino.
En Estados Unidos se hace pasar por ciudadano Danés y obtiene un trabajo como oficial en un barco (adivinad: ¡de bandera Danesa!), que lo contrata para la ruta Nueva York-Oslo. De Oslo viaja a Copenhaguen, y el 10 de Octubre de 1915, nueve meses después de su espectacular evasión de Singapur, llega por su propio pie a su casa, una pequeña villa cerca de Rostock a las orillas del mar Báltico.

Alucinante.

Capitán Julius Lauterbach.  Uno de los hombres más escurridizos de la historia reciente.  Fuente: http://www.fregatte-emden.de/

Capitán Julius Lauterbach.
Uno de los hombres más escurridizos de nuestra historia reciente.
Fuente: http://www.fregatte-emden.de/

Muchos expertos creen que el Motín de Singapur fue el principio del fin de la dominación británica en esta isla. Por primera vez en casi 100 años los Singapurienses se sintieron ciudadanos de segunda clase, despreciados y abandonados, completamente a merced de un gobierno que estaba a miles de kilométros de allí. Este suceso fue el génesis de un sentimiento nacionalista que acabaría desembocando en la independencia en 1965. Historias como ésta nos hacen reflexionar sobre la verdadera importancia que los actos individuales tienen sobre el devenir de una sociedad, y de como el azar, aunque nos cueste admitirlo a veces, influye en nuestras vidas. Quien sabe cual hubiera sido el presente de este país si el Capitán Julius Lauterbach no hubiera sido hecho prisionero en ella.

Saludos Flamencos!

Miguel & Lu

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2 Respuestas a “La aventura del SMS Emden y el motín de Singapur. Parte II

  1. Increíble historia la del SMS Emden con personajes como Von Mücke y el canalla Lauterbach. Lo que más me ha impactado sin duda es la
    parte en la mencionas la inventiva de la conversión al islam del Kaiser Guillermo II, no tiene desperdicio alguno, y por supuesto daría lo que no tengo por conocer la opinión sobre este tema de la clase más conservadora de la sociedad alemana (seguro que convulsionan la mitad). Mente viva donde las hubiera la de este Julius, un auténtico mago. Me ha fascinado el relato Miguelito.

    No te falta razón cuando hablas del papel del azar en nuestras vidas y en la historia de este mundo, que sería de nosotros sin la casualidad.

    Besos

  2. Me alegro que te haya gustado Varo! No recuerdo muy bien donde leí por primera vez sobre Lauterbach y el motín de Singapur, pero fue conocer la historia y empezar a bucear en la historia de este aventurero y sus compañeros. La verdad es que da para el guión de una buena película a lo Indiana Jones. un abrazo gordo campeón!!

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