La aventura del SMS Emden y el motín de Singapur. Parte I

Recientemente se han cumplido 70 años del desembarco de Normandía, una operación militar que cambió el curso de la Segunda Guerra Mundial. La red geopolítica que configura la sociedad europea actual hubiera sido muy distinta si esta estrategia ofensiva no hubiera tenido éxito. Cuando uno piensa en el epíteto “mundiales” con que se denominan a dos de las más cruentas guerras que ha sufrido el planeta a nivel global, resulta interesante utilizar este ejemplo para profundizar en el sesgo de información que poseemos los humanos hacia los acontecimientos que nos tocan más de cerca. A pesar de que ambas guerras se produjeron principalmente en Europa, Norte de África y Asia, nuestro conocimiento y posterior asimilación popular sobre ambos conflictos se centra principalmente en lo transcurrido en Europa, con notables excepciones como las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki (por el impacto social y emocional que supuso para toda la humanidad) y las batallas en diversos puntos del Pacífico entre tropas americanas y las japonesas durante la Segunda Guerra Mundial (gracias a la ingente y persuasiva industria audiovisual americana, en algunos casos pergeñando grandes obras como La Delgada Línea Roja (1998), El Puente sobre el Río Kwuai (1957), Tora Tora Tora (1970) o Cartas desde Iwo Jima (2006)).

Cártel de la película "El Puente Sobre el Río Kwai", una mítica y magnifica película. Fuente: ww.filmaffinity.com

Cartel de la película “El Puente Sobre el Río Kwai”, una mítica película de guerra que en realidad es bastante antibélica. Fuente: http://www.filmaffinity.com

Como uno se puede imaginar, si el conocimiento de lo acaecido fuera de Europa es escaso en lo tocante a la Segunda, podemos decir que es casi inapreciable si abordamos la Primera Guerra Mundial, mucho más lejana en el tiempo y por lo tanto más proclive a que la información que poseemos de ella vaya diluyéndose generación tras generación.
A pesar de que los frentes abiertos durante la Primera Guerra Mundial tanto en África como en Asia fueron tan amplios y diversos en extensión como los de la Segunda, (en parte debido a las batallas que se desarrollaron entre colonias Asiáticas y Africanas Inglesas y Alemanas, y en parte por el papel activo que tuvo el imperio Turco-Otómano durante el conflicto que afectó a extensas zonas de la península Turca y Oriente próximo y medio), con el inexorable paso de los años tan solo han permanecido algunos personajes históricos encumbrados por la literatura y el cine, como Lawrence de Arabia o algunos héroes militares como el aviador alemán Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen, más conocido como el Barón Rojo, cuyo nombre ha sido incorporado a la imaginería popular española merced a a la inestimable e inesperada ayuda de un conocido grupo de heavy metal nacional.

Oh yeah! Los viejos rockeros nunca mueren! Fuente: Wikipedia Commons

Oh yeah! Los viejos rockeros nunca mueren!
Fuente: Wikipedia Commons

Es importante señalar que durante la Primera Guerra Mundial en el Pacífico no se produjeros batallas de gran calibre como las de la Segunda. Destacaron sobre todo diversas ofensivas entre colonias de Inglaterra y Alemania. Japón luchaba esta vez del bando de los aliados y se limitó a algunos ataques a emplazamientos alemanes Insulares y en China. Las fuerzas navales tuvieron mucha importancia, principalmente debido a la idea de Gran Bretaña de usar su potencia marítima para imponer un bloqueo comercial a las potencias centrales (Alemania, Imperio Austro-Húngaro e Imperio Otómano) y la respuesta que éstas (sobre todo Alemania) ejercieron para romper ese bloqueo. La zona del Indo-Pacífico no se salvó de estos enfrentamientos y continuamente hubo escaramuzas entre barcos y colonias de uno y otro lado con el fin de entorpecer la comunicación entre éstas y los países europeos.
De entre todos los protagonistas de ésta época destaca un barco, el SMS Emden. Durante el periodo de entreguerras el SMS Emden y algunos de los miembros de su variopinta tripulación fueron considerados héroes casi míticos en su Alemania natal. Nos ha parecido que la prodigiosa historia de este barco merece ser recordada, no solo por el hecho de estar íntimamente relacionada con la zona del mundo donde vivimos actualmente, sino por el halo romántico que envuelve a éstos últimos artesanos de las batallas, justo en un momento en que el anonimato cobarde y aséptico de la tecnología militar masiva supero por vez primera y para siempre a la estrategia, al altruismo heroico y la digna nobleza de la pugna entre contendientes que se conocen y se respetan, acaso alguna de las pocas cosas positivas que uno puede extraer de añejos conflictos bélicos.

El SMS Emdem era como decíamos, un crucero alemán destacado en el puerto de Tsingtao (Actual Qingdáo, en la costa oeste China, región que fue ocupada por los alemanes de 1898 a 1914). Durante la estancia del barco en esta colonia se produce uno de los detonantes de la Primera Guerra Mundial, el Archiduque Fernando de Austria y su mujer son asesinados en Sarajevo a manos de un nacionalista serbio el 28 de junio de 1914. 34 días después, en virtud de la alianza entre el Imperio Austro-Húngaro y Alemania, se produce la entrada oficial de ésta última en la guerra. En este momento tiene lugar un hecho crucial para el posterior desarrollo de los acontecimientos que encumbraron a este barco en la leyenda; El almirante al cargo del SMS Emden, Karl Von Müller, pide a sus superiores que le dejen realizar una guerra de asaltos contra objetivos enemigos a lo largo de las rutas marítimas Indo-Pacíficas. A pesar de las reticencias iniciales (el barco se consideraba demasiado débil para realizar tamaña tarea, no en vano se le llamaba eufemísticamente “el Cisne del Este” debido a sus líneas suaves y ligeras) se le concede ese permiso. A partir de ese momento, el SMS Emden se dedica a atacar cualquier tipo de posición Británica que estuviera a su alcance, convirtiéndose en un genuino barco corsario del Siglo XX, quizás el último de la historia. En sólo 3 meses y 56.000 Km de ruta por el Índico acabó siendo un auténtico tormento para las fuerzas aliadas. Asaltó y capturó más de 30 naves enemigas de las más variadas nacionalidades (sobre todo Británicas, pero también Rusas, Noruega, Italiana o Española). Bombardearon el puerto de Madrás en el golfo de Bengala, acabando con las reservas más importantes de fuel que la Marina Británica poseía en el subcontinente Indio. En la Isla de Diego García, una posesión británica en el Índico, fueron recibidos con todos los honores puesto que los habitantes locales todavía no tenían conocimiento de que Gran Bretaña había entrado en guerra con Alemania. La confianza y arrojo de Von Müller y su tripulación era tal, que decidieron fondear en la isla varios días cargando víveres y reparando el barco a cuenta involuntaria del imperio británico!
De ahí viajaron hasta el estrecho de Melaka, donde disfrazándose con bandera inglesa consiguieron entrar en el puerto de Penang (Malasia Británica), hundiendo y capturando dos barcos más. A estas alturas los aliados decidieron atajar por lo sano: Un sólo barco no podía traer en jaque y aterrorizar todas las posesiones británicas en el Indico, y la mala publicidad y el ridículo que estaban haciendo empezaba a llegar a los oídos Europeos. Así pués, más de 60 barcos aliados conectados por radio se encargaron de peinar la zona para intentar dar caza al SMS Emden, hasta que en noviembre de 1914, en la Isla de Cocos, un archipiélago a medio camino entre Australia y Sri Lanka, un barco de bandera Australiana consiguió anticiparse a sus movimientos, derrotándolo y consiguiendo que éste embarrancara en la playa y tuviera que rendirse. Sin embargo, la aventura para algunos de los tripulantes no había hecho más que comenzar.

Fotografía de la época tomada por la marina australiana, que muestra el naufragio del SMS Emden, en la Isla de Cocos. Fuente: Wikipediacommons

Fotografía de la época tomada por la Marina Australiana y que muestra el naufragio del SMS Emden en la Isla de Cocos. Fuente: Wikipediacommons

 El SMS se dirigía a la Isla de Cocos con la intención de destruir una estación de radio Británica que servía de enlace entre India y Australia. Mientras se acercaba, el telegrafista al mando en la Isla descubrió el humo en el horizonte del crucero, lo que le permitió enviar un mensaje de alerta con cierta antelación, provocando la llegada del crucero australiano HMAS Sydney, que se encontraba a tan sólo 96 kilómetros de la Isla. Después de que Von Müller hubiera enviado un destacamento a tierra para destruir la torre de radio, dirigido por el primer oficial Helmuth Von Mücken, el barco australiano aparecía por sorpresa, obligando a Von Müller a tener que luchar y dejar a la tripulación en tierra a su suerte. Como ya hemos dicho, Von Müller y el resto de la tripulación fueron derrotados y los supervivientes hechos prisioneros.
Mientras tanto, la tripulación en tierra era testigo impotente de la destrucción irremisible del SMS Emden. Volver hacía el barco era un suicidio, así que decidieron huir al otro lado de la isla, donde encontraron una antigua goleta holandesa de tres mástiles que yacía abandonada, el Ayesha. En una acción de una pericia y habilidad alucinantes, lograron reparar el barco en unas horas, fletarlo y escapar del crucero australiano que se dirigía a tierra a capturarlos, una vez había terminado con el SMS Emden. Una tripulación compuesta de 53 hombres consiguió llegar al puerto de Padang, Sumatra, controlado por holandeses, donde un carguero alemán los transportó hasta la Península Arábica. Su idea era recalar en Yemen, que pertenecía en esa época al imperio Otómano. Suponían que una vez en tierra aliada, sería mucho más fácil alcanzar Estambul y de ahí utilizar algún medio que los llevara a Alemania. Pero las cosas no fueron tan fáciles. Tras meses de retraso esperando algún tipo de ayuda económica o logística por parte de las autoridades turcas para salir de Yemen, deciden emprender el viaje por su cuenta: intentarían costear el Mar Rojo hasta el puerto de Jeddah, en la actual Arabia Saudí. Desde ahí no sería dificil llegar a Medina, última parada de un ferrocarril que los conduciría hasta la Peninsula Turca. En Jeddah, intentan reclamar la protección del Emir local, ya que la hostilidad de los beduinos locales hacia ellos era manifiesta, recordemos que toda esa zona era un protectorado británico. Hubo varias escaramuzas con los beduinos en el transcurso del viaje, con resultado de tres muertos. En posteriores relatos de los miembros de la tripulación, se aseguró que los beduinos portaban armas del ejercito británico. A pesar de las buenas intenciones y protección del Emir, son conscientes de que éste no puede garantizarles su seguridad por mucho tiempo, y deciden fletar otra embarcación para ir hacia el Norte, con la esperanza de alcanzar la vía del tren en algún punto entre Medina y la Peninsula del Sinaí. Finalmente, después de desembarcar en un pequeño puerto pesquero, con caravana a través del desierto incluida, consiguen llegar a una pequeña estación de oasis perdido en medio de la nada, logrando por fin alcanzar un tren que los llevaría hasta Estambul. Detengámonos un momento a pensar en la extraordinaria proeza que supuso para la época que estos marineros consiguieran llegar sanos y salvos a su hogar.

Seis meses y 11.000 Kilómetros después de escapar de una isla remota en medio del Índico, Von Mücke y 48 de sus hombres (perdieron un hombre por enfermedad y tres por la acción del enemigo), entraban en Alemania, donde eran recibidos como héroes.

Hellmuth Von Mücke, primer almirante a cargo del SMS Emden y una auténtico y real Indiana Jones! Fuente: Wikipediacommons

Hellmuth Von Mücke, primer almirante a cargo del SMS Emden y un auténtico y real Indiana Jones!
Fuente: Wikipediacommons

La historia e influencia posterior de Von Mücke una vez terminada la Primera Guerra Mundial tambien merece unas líneas: se convirtió en toda una celebridad en su Alemania natal. Escribió dos libros sobre sus aventuras, que llegaron a ser Bestsellers en varios países Europeos y en Estados Unidos. Fue diputado por el Partido Alemán de los Trabajadores de 1926 a 1929, el gérmen de lo que después sería el NSDAP o Partido Nazi Alemán. Poco a poco, a raíz del giro ideológico cada vez más extremista de los nazis y a su traumática experiencia durante la guerra, se fue acercando a posturas críticas contra su propio partido, y comenzó a abrazar el pacificismo como única alternativa a la lucha violenta armada. Casi sin quererlo, se alzó como uno de los intelectuales más contestatarios al régimen nazi a partir de la subida al poder de Adolf Hitler en 1933. El partido acabó calificándolo como un “autor subversivo”, prohibiendo sus escritos. En 1936 fue ingresado varios meses en un campo de concentración en Kiel, Alemania, condenado por disidencia política. En 1939 fue de nuevo enviado a otro campo de concentración en Hamburgo por tiempo indefinido. Sin embargo, el director del campo de concentración, desaveniendo las directrices del propio Hitler, lo liberó a los pocos meses atendiendo a su status como antiguo héroe de guerra alemán. Después de la Segunda Guerra Mundial y hasta su muerte en 1957 continuó con su activismo político comprometido con la paz, en contra del rearmamiento de Alemania y de la guerra fría que comenzaba a entablarse entre USA y la Unión Soviética.

Nos quedaría hablar de otro célebre miembro de la tripulación del SMS Emden, el Capitán Julius Lauterbach. Su historia es igual de rocambolesca que las anteriores y está ligada a un famoso motín de la Guardia Británica India que se produjo en Singapur en el año 1915, por lo que la trataremos por separado en la segunda parte de esta entrada.

Saludos Flamencos!

Miguel & Lu

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3 Respuestas a “La aventura del SMS Emden y el motín de Singapur. Parte I

  1. Apasionante artículo. No conocía la historia. Bravo, muy bien escrito y el texto mantiene en vilo. Y mira que no leo nada por internet… Espero seguir contando con vosotros para la Revista Inefable!

    Es cierto que la gente ya se ha olvidado de la 1a Guerra Mundial aunque en Hungría te aseguro que no es el caso. En 1920 Francia la amputó de 2/3 del territorio (toda Transilvania, toda Eslovaquia, norte de Serbia, Croacia…) que gobernó durante 1000 años dejando a 3 millones de húngaros fuera de las fronteras y esto está muy presente en la gente, en las calles y en el inconsciente colectivo. Por otra parte, las guerras de los Balcanes, la crisis en Ucrania, Siria, Irak y los kurdos también tienen mucho que ver con el trazado de las fronteras posteriores a 1918 (todos estos países fueron creados tras la Primera Guerra Mundial). Y sin los “tratados de paz” (menudo eufemismo) no hubiera habido probablemente Segunda Guerra Mundial.

    Lo he escrito en este texto: http://www.borjabandres.com/2011/10/viajo-luego-existo.html

    ¡Un abrazo y seguid así!

  2. Muchísimas gracias por tus palabras Borja! Efectivamente no está de más recordar algunos pasajes olvidados de la historia. Un abrazo fuerte a ti también y mucho ánimo con el proyecto!

  3. Pingback: La aventura del SMS Emden y el motín de Singapur. Parte II |·

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